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Contra el Black Friday, la Moda sostenible

Hablamos con Nora Sesmero (@norasesmero), una divulgadora de moda sostenible, quien nos da las claves para entender por qué la moda del futuro no es compatible con el Fast Fashion


- He estado curioseando o, como se diría ahora “stalkeando”, tu perfil de Instagram @norasesmero y he visto que tienes un montón de vídeos hablando sobre la moda sostenible ¿de dónde te viene esa pasión?


Esa pasión ha venido por mi curiosidad. Desde pequeñita me ha gustado mucho la moda. Me empecé a fijar en los escaparates, en los vestuarios del cine…


Un poco más mayor, a los diecinueve, descubrí lo que era la moda sostenible gracias al libro, Fashionopolis, de Dana Thomas, que explica tanto la parte positiva como la negativa de la moda. Leí un montón de cifras pero lo que más me impactó fue descubrir que las prendas que llevo sobre mi piel estaban cosidas en condiciones de seguridad laboral deplorables al otro lado del mundo. Por eso, decidí involucrarme y contribuir a la mejora de las empresas textiles.


- ¿En qué consiste la moda sostenible?


La moda sostenible es aquella industria textil que se enfoca en estos tres aspectos. El primero, es mejorar la huella medioambiental. Aquí se debe hacer una distinción entre moda sostenible, que genera un impacto neutro, y la regenerativa, que no solo compensa el impacto negativo, sino que encima ejerce un impacto positivo.


El segundo aspecto consiste en mejorar las condiciones de vida de los trabajadores, aumentar sus salarios, crear unas condiciones de salud favorables o incluso escuchar las propuestas de los empleados.


Por último, se encuentra el plano económico que se centra en que, dentro de la economía capitalista en la que vivimos, debemos aprender a que esta sea sostenible. Algo que se está hablando mucho en moda es la Economía del Donut, que propone que no nos debemos pasar de los límites que admite el planeta. De hecho, lo mejor sería dejar de producir porque con la producción textil que ya existe podríamos vestir a todos los seres humanos del mundo durante décadas.


Gráfico de la Economía del Donut. Fuente: BBVA

- ¿Es lo mismo la moda sostenible que “slow fashion”?


No, no es lo mismo. El “slow fashion” es un concepto que viene del “slow live”, un movimiento que defiende un modo de vida más pausado. El “slow fashion” propone un consumo y producción conscientes… lo que podríamos englobar dentro del concepto de artesanía.


Entonces, hay que establecer esa diferencia entre moda “slow” y moda sostenible: la primera es una filosofía y la segunda es la que pone en práctica acciones sostenibles.


- En contraposición, ¿en qué consiste el “fast fashion”?


El “fast fashion” es un sistema de la moda insostenible que se caracteriza por producir a gran escala y a grandes velocidades. Antes se producían dos colecciones al año, primavera-verano y otoño-invierno; ahora son unas catorce. Esto tiene consecuencias económicas y psicológicas en el consumidor porque no puede comprar toda la ropa que desearía para estar al día de las tendencias, pero también para el planeta.


Y el motivo por el que esta industria puede producir tan rápido es porque sus empleados trabajan a un bajo coste. Son datos duros que nosotros en Occidente sabemos, pero ponemos excusas. ¿Dónde queda la ética? Yo siempre digo lo mismo: se puede acceder a una moda económica y sostenible sin tener muchos recursos económicos.


- Otro concepto que se relaciona con la moda sostenible es el de “armario cápsula”. ¿Qué es exactamente y cómo se puede conseguir?


Un armario cápsula es un buen fondo de armario que parte del autoconocimiento personal; es decir, saber qué prendas y colores me gustan, me quedan bien y necesito para mi día a día: porque, al fin y al cabo, no es lo mismo que vayas a la universidad o que seas una ejecutiva.


Es ponerte frente al espejo y jugar.


- Nos quedamos con la idea de que lo importante es combinar los colores y texturas con las que más cómoda te sientas. Pero, a la hora de crear ese fondo de armario que mencionabas, ¿qué prendas son básicas?


No hay un “A, B, C” de prendas básicas en un armario cápsula. Yo siempre digo que tienes que conocerte y saber qué necesidades tienes en tu día a día. Como decía, no es lo mismo una persona que esté continuamente viajando a otra que trabaje en una oficina. Hay que observar.


Al final eres tú quien decide si te gustan más los pantalones, si te quedan mejor los pendientes, si no soportas los anillos, si con un bolso te conformas o necesitas tres, uno de cada color, todo es válido. Aunque, sí que es cierto que yo, en un armario cápsula, abogaría por el minimalismo: aprender a hacer mucho, con poco. No por tener más cosas tienes más estilo.


Ejemplo de armario cápsula. Fuente: Wapa


- Si solo debo conservar lo que me voy a poner ¿qué hago con toda esa ropa que ya no me gusta o ya no es de mi talla, pero que está en buenas condiciones? ¿La vendo, la dono, la regalo…?


Lo primero es reflexionar ¿puedo intercambiar esa prenda con una amiga?, ¿puedo repararla?, ¿puedo ponerle un parche o añadirle volantes? Yo me paso la vida ajustando los pantalones porque tengo la suerte de que se coser. Hay que ser creativos.


También puedes reciclar y donar. Hay un montón de empresas y de asociaciones en España que, por suerte, las recogen y se encargan de su reciclaje. Una vez más, lo más importante es reflexionar acerca de reducir: si tengo algo en mi armario que no me pongo quizás sea porque me puedo conformar con menos prendas.


Evidentemente, también puedes venderla en aplicaciones maravillosas como Wallapop o Vinted, montar un pequeño mercadillo…


- ¿Los tejidos también son importantes? ¿Cuáles son los mejores?


Son muy importantes. El tejido más sostenible es aquel que es lo más natural posible, incluyendo los tintes. Una prenda puede ser de algodón pero estar llena de tintes químicos que, aparte de no hacerla sostenible, pueden ser perjudiciales para tu piel.


Algún ejemplo de tejidos sostenibles naturales son el algodón 100% orgánico, que no es lo mismo que el convencional; la lana o la alpaca, en la que hay que tener en cuenta cómo se está tratando al animal; el lino…


También se podrían llegar a considerar sostenibles todos aquellos que han sido reciclados, aunque, cabe puntualizar, que nunca se podrán equiparar con los naturales. Por ejemplo, el poliéster es plástico y, por mucho que se haya reciclado ochenta veces, siempre va a estar contaminando tu piel y el planeta.


- Aquí en Madrid hay bastantes tiendas de segunda mano. La más conocida probablemente sea Humana ya que tiene, a día de hoy, 27 tiendas solamente en la capital, y eso sin contar otras tantas en Barcelona, Sevilla o Granada. ¿Qué otras tiendas de segunda mano, mercadillos o incluso aplicaciones… recomiendas para adquirir ropa sostenible?


No hay nada como ir al Rastro a pasar una mañana maravillosa buscando ropa. El domingo pasado fui y, por cosas del destino, bajo un enorme montón de ropa me encontré un precioso jersey rosa por 2€ de lana merina. Evidentemente, los tintes me imagino que serán tóxicos, pero me hizo muchísima ilusión encontrar una prenda de lana merina en el Rastro.


Tenemos que desprendernos de ese pensamiento de que la ropa de segunda mano es horrible porque se la ha puesto otra persona. Hacer una ruta de tiendas vintage es un plan maravilloso, yo recomiendo El Diván de Coco en Tirso de Molina. En Madrid y en el resto de España, hay mil opciones para comprar ropa sostenible, solo hay que tirar un poquito del hilo.



Mercadillo de El Rastro todos los domingos en Madrid. Fuente: Condé Nast Traveler

- Ahora que se acerca el Black Friday, ¿crees que esta fecha es compatible con la moda sostenible?


El Black Friday lo que pretende es vender aquellos productos que durante el año no se han podido vender. Es un invento del “fast fashion”. También es una fecha en la que los consumidores adelantan sus compras de Navidad para obtener un supuesto descuento.


Como ya expliqué antes, uno de los pilares de este tipo de moda es darle a cada prenda un precio justo, lo que implica que todos los trabajadores de la cadena de producción hayan cobrado un salario digno. Sí que hay parte de la moda sostenible que hacen rebajas, pero esto es un tema muy polémico. Y es que al final, la moda sostenible no busca vender, sino que tú aprendas a valorar la ropa. Para estas empresas, es un honor que elijas una sudadera de su marca.


El Black Friday, evidentemente, va totalmente en contra y no creo que sea compatible. Si te encuentras alguna vez una marca que se define como sostenible y participa en el Black Friday, no está en línea con los valores de la sostenibilidad.


- ¿Qué papel juegan las redes sociales en la concienciación sobre la moda sostenible?


Gracias a las redes sociales tenemos un canal para ampliar nuestra voz. El principal movimiento de la industria textil hacia una más sostenible es Fashion Revolution que no solo se mueve online, sino que también lleva a cabo acciones locales. Gracias a él se produce un movimiento global de personas de diferentes culturas y clases sociales que se unen para alzar la voz por un mismo problema.


Me resulta increíble ver cómo trabajadores de la industria alzan su voz y suben fotos en las redes sociales denunciando su situación.


- ¿Cuánto tiempo hará falta para que la moda sostenible se imponga frente a la “fast fashion”?


Todo depende de cómo se unan los consumidores, las empresas y los gobiernos. La sociedad tiene que cambiar sus hábitos de consumo; aprender a que no por tener más prendas, tenemos más estilo o darse cuenta de que las revistas de moda nos han estado engañando para comprar productos estéticos totalmente innecesarios. No hay nada como vivir de manera simple.


Necesitamos la moda como método de expresión, pero no debemos olvidar que hay necesidades mucho más importantes que, por culpa de la industria textil, se están viendo desfavorecidas.

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