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Contra la precariedad laboral en la moda: MUCAM

Actualizado: 22 abr 2023


El Movimiento Universitario para la Concienciación y el Activismo en la Moda organizó el pasado miércoles 19 de abril una jornada de intercambio de ropa como alternativa a la actual industria textil

MUCAM es un movimento universitario formado por veinticinco estudiantes de las distintas univerisdades madrileñas que, tras formarse e investigar sobre la sostenibilidad en el mundo de la ropa, quieren tomar cartas en el asunto. Sus objetivos son claros y sencillos: una labor divulgativa sobre las sombras de la industria del textil, y contagiar su pasión por alternativas sostenibles a todo el público.


Estas alternativas están basadas en la idea de la economía circular, de la que tanto se habla hoy en día. Este término es empleado para definir el modelo de producción y consumo por el que, reutilizando, compartiendo y renovando materiales ya en circulación, se consigue crear un valor añadido en esos productos. De esta manera, se consigue extender el ciclo vital de estos, y se frena el consumismo que tanto daño provoca.


Estudiantes del equipo del MUCAM. Fuente: MUCAM Instagram Account

Partiendo de esta premisa, MUCAM propone un nuevo modelo de consumo entre los estudiantes universitarios. Este modelo es un espacio de intercambio de ropa en el que los estudiantes pueden intercambiar ropa que ya no usen, por otra de otros alumnos que puedan interesarles. Asimismo, el objetivo del movimiento es llevar estos intercambios a todos los campus de Madrid, como fue el caso de la Universidad Carlos III en Getafe el pasado miércoles.


Este intercambio se llevó a cabo en el hall del Edificio 14, y estuvo activo desde las once de la mañana, hasta las seis de la tarde. En ese tiempo, cientos de alumnos pasaron por el espacio para intercambiar ropa, pero sobre todo, para obtener un nuevo punto de vista sobre el tema en cuestión: la precariedad laboral en la moda. En este aspecto, cabe resaltar que los propios miembros del MUCAM hicieron una labor formativa a todo aquel que se acercara al evento, logrando así el objetivo de concienciar al público universitario.


Por otro lado, también consiguieron una gran participación estudiantil ya que fueron innumerables todas las prendas recibidas, y a su vez, todas las prendas que quedaron a disposición del gusto del público. En definitiva, fue un evento enormemente enriquecedor, que sirvió para sacar a la luz todas las sombras de la industria de la moda, a la vez que se proponían nuevas alternativas a esta, como el caso del espacio para intercambiar ropa entre los estudiantes universitarios.


Ropa de segunda mano. Fuente: areacucuta

Pero, ¿qué es lo que llevó a estos veinticinco estudiantes a formar el MUCAM? El principal motivo es el colapso del edificio Rana Plaza en Bangladesh en el año 2013, que se saldó con la cifras de 1238 fallecidos y más de 2500 heridos. Todos ellos eran trabajadores pertenencientes a las marcas presentes en nuestros armarios como Primark o El Corte Inglés. Ese mismo día, la mitad de la plantilla fue forzada a trabajar, a pesar de que estos se negaran debido al mal estado de la infraestructura que horas más tarde se derrumbaría.


Este acontecimiento sirvió para poner en la mesa la debilidad en la legislación y la falta de transparencia en estos países, concentrados en su mayoría en el centro y sudeste asiático. Esta debilidad es bien sabida por las grandes multinacionales, que aprovechan para poner en práctica todas las condiciones laborales que, lógicamente, están prohibidas en todo país desarrollado.


A raíz de esta desgracia, la prensa internacional empezó a vincular catástrofes industriales como esta con los grandes nombres comerciales del mundo y, al mismo tiempo, poniendo en entredicho sus prácticas de suministro. Por tanto, el colapso del Rana es considerado el mayor punto de inflexión en la lucha por unos derechos laborales dignos, y el punto de partida del MUCAM para seguir combatiendo la precariedad laboral en el mundo de la industria textil.


Imagen del Edificio Rana Plaza tras su derrumbamiento. Fuente: Vogue España

No obstante, la catástrofe del Rana no fue ni mucho menos un evento aislado, sino que, actualmente, hay millones de personas trabajando en las mismas condiciones que los trabajores que, lamentablemente, murieron ese día. Esto se debe a que las grandes multinacionales siguen trasladando su mano de obra a países empobrecidos para maximizar sus beneficios, a expensas de disminuir las condiciones laborales de los trabajadores. Estos se ven obligados a trabajar jornadas interminables, cuyas horas no son pagadas como se corresponde, hechos que no pueden reclamar debido a la ausencia de sindicatos debido a su prohibición en muchos de esos países.


Si nos atendemos a los números, se estima que estos trabajadores rondan los 26,5 millones, de los que alrededor de un 90% son mujeres. Asimismo, mirando el precio final de la prenda confeccionada, el trabajador solo se lleva entre un 0,5 y un 3%, después de haber sido éste, y bajo las ya descritas condiciones extremas, el mayor artífice del producto.


Sin embargo, este modelo de producción textil no sólo repercute a los empleados, sino que también tiene un papel protagonista en el deterioro del planeta. Prueba de ello es que la industria de moda es responsable del 10% de las emisiones de dióxido de carbono en todo el mundo por sí sola, lo mismo que todos los vuelos internacionales y envíos marítimos juntos. Además, debido a las cambiantes tendencias del momento, la vida útil de las prendas disminuye enormemente, generando así un millón de toneladas de residuo textil al año, del que sólo se recupera un 20%.


Por último, el agua, que será uno de los mayores desafíos del futuro del planeta, también se ve afectada por la industria, ya que la industria genera el 34,8% de los microplásticos que se encuentran en el océano, además de la cantidad ingente empleada en la creación de una simple camiseta.



Imagen de una gran acumulación de desechos textiles. Fuente: InfoDiario

Está claro que la industra textil es uno de los mayores problemas a los que el mundo debe hacer frente debido a todos los daños que ocasiona, tanto a las personas como al propio planeta. No se puede permitir que las multinacionales campen a sus anchas y se aprovechen de los países subdesarrollados. Estos ven en estas empresas una solución a su pobreza. En cambio, la realidad es que atan su futuro desarrollo económico, pero sobretodo social, a firmas cuyo valor en el mercado supera por muchos ceros la riqueza de estos países, y cuya única preocupación es la de maximizar beneficios.


Obviamente, movimientos como el MUCAM no abogan por la destrucción y erradicación de este modelo de producción. Lo que ellos proponen es un modelo alternativo basado en el intercambio de ropa, logrando así alargar la vida útil de las prendas. De este modo, se logra disminuir las consecuencias del modelo de explotación actual, a la vez que se logra concienciar al público de los grandes daños que la moda ocasiona.


En conclusión, estos movimientos son extremadamente necesarios para hacer frente a los problemas que el mundo de mañana deberá enfrentar, y qué mejor que unos estudiantes, para lograr que la sociedad tome parte en la protección del futuro de nuestro planeta.

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