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El Ártico, la llave del futuro de las relaciones internacionales

Actualizado: 14 oct 2022

Análisis de las razones por las que el Ártico va a condicionar las relaciones internacionales de las siguientes décadas

El Coronel Pedro Baños, experto reputado de las relaciones internacionales, afirmó en su libro Así se domina el mundo: "El Ártico es uno de los puntos que revisten más transcendencia como consecuencia del calentamiento global. Quien controle los pasos marítimos y los ingentes recursos que se le conocen o presuponen dará un paso de gigante en el dominio mundial. Por ese motivo, los países de su entorno están haciendo grandes esfuerzos diplomáticos y militares para dominarlo."


En lo referido a los recursos minerales, en el verano de 2008, el USGS (United States Geological Survey) publicó el informe “Circum-Arctic Resource Appraisal”. Este informe declaraba la región del Ártico como un nuevo frente de exploración de petróleo y gas que como Donald Gautier (Jefe geólogo de USGS) enfatizó: “Por diversas razones, actualmente, la exploración de estos recursos es mucho menos que hipotética”.


Además, este informe declaraba que la región contaba con 90 billones mil millones de barriles de reservas de petróleo, y 1670 trillones de pies cúbicos de gas natural por descubrir. Esto supone el 13% y el 30%, respectivamente, de las cantidades no descubiertas de todo el mundo, de acuerdo con las estimaciones del “World Petrolum Assesment”, publicado en el año 2000 por el USGS. La investigación también reconoció la existencia de 44 billones de barriles de gas natural líquido.


En definitiva, la extensa corteza ártica puede constituir el área sin explorar del petróleo restante en la Tierra con mayor prospectiva, según los investigadores. Cabe destacar que todas las reservas encontradas no componen la totalidad de las que pueden llegar a encontrarse, ya que solo se tuvieron en cuenta aquellas que podrían ser excavadas con los medios que se utilizan en el momento.



Extractor ruso de petróleo resistente al hielo. Fuente: BBC

Estos recursos tienen una importancia vital en el contexto de crisis energética en el que se desenvuelve el mundo. Ejemplo de ello son las advertencias de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), el 18 de julio de 2022, con las que planteaba a los países europeos reducir la demanda para sobrevivir al invierno. Ese mismo día, la Comisión Europea pidió reducir el consumo de gas a los países europeos con el fin de hacer frente a la actual crisis energética. Finalmente, el Fondo Monetario Internacional (FMI), a través de un informe, advierte que las consecuencias del cierre del gas ruso este invierno pueden llegar a provocar un 40% de déficit respecto el consumo de gas de los países más dependientes de Rusia y hasta una caía del PIB del 6% para ciertos países.


Por otro lado, las rutas mercantiles del Norte han estado vigiladas desde que el deshielo se ha ido acentuando. Esto se debe a que, cuanto menos hielo haya, más tiempo podrán transitar cargueros por dichas rutas. En 2014, el carguero Nunavik, fue el primero en cruzar la ruta, de Canadá a China, sin ser escoltado por un rompehielos. Este redujo en un 40% el tiempo que hubiese empleado por el canal de Panamá, además de la reducción en costes y emisiones de carbón asociadas a este hecho. Esta ruta se cree que, hacia el año 2040, pueda ser transitable dos meses al año (Tim Marshall, 2015).


Por su parte, la ruta Noreste que atraviesa la costa siberiana rusa está abierta por unos cuantos meses al año y es por ello por lo que su popularidad está aumentando. (Tim Marshall, 2015). Si atendemos a los números, la ruta de transporte de mercancías entre Tokio y Ámsterdam vía Panamá es de 23 000 kilómetros y por vía Suez, de 21 000 kilómetros. En cambio, por la ruta del Noroeste es de 15 500 kilómetros y por la ruta del Noreste de 13 500 kilómetros. Esto se traduce en un ahorro de entre 10 y 15 días de viaje y lo que ello supone (Teemu Palosaari, 2012).



Comparativa entre el Canal de Suez y la Ruta del Norte. Fuente: Álvaro Merino.

Debido a estas dos razones, la riqueza mineral y la riqueza asociada a la apertura de nuevas rutas mercantiles, son muchos los países que reclaman territorios en la región del Ártico. El país que ostenta la hegemonía de la región es Rusia que, además de que la Ruta del Noreste cruza en casi su totalidad su costa siberiana, cuenta con la mayor flota de rompehielos del mundo, cuarenta y cuatro, siendo cinco de ellos propulsados por energía nuclear, según el US Coast Guard Review 2013. Estados Unidos solo posee uno, de 43 años, y en 2029 espera tener 6 más. Asimismo, posee la mayor presencia militar en la zona, hecho que utiliza como intimidación a sus países vecinos.


Estos vecinos son los que también quieren llevarse su parte del pastel: Estados Unidos, Canadá, Noruega y Dinamarca, que añadidos a Rusia componen el Arctic Five, es decir, los países que tienen frontera en el Océano Ártico. Finlandia, Suecia e Islandia completan el Consejo Ártico, creado en 1996 con el propósito de abordar los temas de la región desde un punto de vista de cooperación internacional. Además, otras doce naciones tienen el estatus de Observadores debido a la soberanía e intereses en la zona, como puede ser China o Japón.


En conclusión, el Ártico cuenta con una riqueza de carácter excepcional ya que es el último resquicio de la Tierra cuyos recursos y derechos no están a nombre de nadie. Esta es la razón por la que se considera que se cumplen todos los requisitos para un posible conflicto internacional de escalada rápida. Sin embargo, el hecho de que exista el Consejo Ártico sugiere y casi asegura que todo avance en la zona se llevará a cabo de manera pacífica y partiendo siempre de la cooperación internacional.



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