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El conflicto del Himalaya: un campo de batalla en la cima del mundo

Ubicada a más de 3000 metros de altura en el sur de la parte más occidental de la cordillera del Himalaya, la región de Cachemira lleva casi un siglo en disputa entre tres potencias nucleares


En la actualidad existen múltiples conflictos fronterizos repartidos por todo el globo: desde Marruecos y el Sáhara Occidental, el Esequibo entre Venezuela y Guyana o Palestina e Israel. Sin embargo, el conflicto de Cachemira plantea dos singularidades que lo diferencian de todos los demás.


La primera es la zona geográfica en la que se encuentra ubicada, al norte del subcontinente indio y en la parte más occidental de la cordillera de los Himalayas, lo que la convierte en una zona de difícil acceso y complicada habitabilidad. Por otra parte, los actores involucrados: China, Pakistán e India. Es decir, tres potencias nucleares y los dos países más poblados del mundo, además de Pakistán que ocupa la quinta posición.


Para entender el origen de la disputa es necesario retroceder a casi un siglo atrás, al año 1947, momento en el que Reino Unido abandona el Raj Británico y este se parte en dos. Por un lado, Pakistán, país de mayoría musulmana y, por el otro, India, de población hindú. De esta forma, la religión es un factor determinante a la hora de entender las históricas diferencias existentes entre ambos Estados.


En el momento de la partición del Raj Británico, la región de Cachemira se encontraba dentro del denominado como Principado de Jammu y Cachemira, creado en 1846 y gobernado por un maharajá hindú. En 1947, las recién creadas Pakistán e India reclamaron el territorio de Cachemira. La primera argumentó que era una zona de mayoría musulmana, mientras que la segunda respaldó su postura en la tradición de gobierno hindú de la zona. Además, Nueva Dehli defendió la firma de un Tratado de Adhesión por parte del maharajá de Jammu y Cachemira que permitiría el control indio.


Mapa de la partición de Cachemira. Fuente: BBC

Este hecho desembocó en la primera guerra indo-pakistaní y en la partición del territorio en distintas áreas de influencia. Sin embargo, el conflicto, lejos de resolverse, ha hecho que ambas potencias librasen tres guerras más, en 1965, 1971 y 1999. Sería en 1972 cuando se estableciera la Línea de Control, frontera militar que separa los territorios de ambas naciones a pesar de que carezca de reconocimiento internacional. A lo anterior se hace necesario sumar una serie de atentados que siguen sacudiendo a la región. El más reciente en enero de este mismo año, en el que fallecieron diez personas al explotar una bomba en un puesto de control de Jammu.


La delimitación de las fronteras se convierte en una difícil tarea a causa de la orografía únicade del territorio. Esto provoca continuas escaramuzas y pequeños enfrentamientos entre los distintos puestos fronterizos ya que ninguno de los tres actores implicados termina por esclarecer a partir de qué valle o montaña comienza su control.


Por otra parte, nos encontramos con el dragón chino, el cual lleva aumentando su poder desde su creación en 1949. Cabe destacar que en octubre de 1950 el ejército de la República Popular China ocupó el Tíbet, una región al norte de los Himalayas que sigue bajo su control en la actualidad. Tras este suceso, el Dalái Lama (líder espiritual del Tíbet) huyó a la India, lo que no gustó al gobierno de Mao Zedong.


India y China comparten una frontera de más de 3.440 kilómetros con reclamaciones territoriales superpuestas, debido a que el gobierno de Beijing no reconoce las líneas fronterizas establecidas tras la independencia de la India. Con la crisis de los misiles de Cuba como telón de fondo y el gobierno indio ayudando al Dalái Lama, las hostilidades entre China e India fueron escalando en Aksai Chin, al oeste de Cachemira. Finalmente, en 1962 el Ejército Popular de Liberación ocupó el Aksai Chin, con las fuerzas indias sufriendo una grave derrota.


Puesto de control entre la frontera China e India. Fuente: BBC

Sin embargo, ¿qué puede llevar a que estas naciones estén tan interesadas en la administración de una remota región montañosa y de difícil acceso?


La respuesta varía según la óptica con que lo observes. Para Pakistán la región es relevante ya que la cuenca hidrográfica de Cachemira solucionaría los problemas hídricos que sufre el país y, a su vez, el control indio podría limitar el suministro de agua a Pakistán en un supuesto conflicto entre ambos. En el caso chino, controlar Aksai Chin permite conectar la región de Xinjuiang con el occidente del Tíbet. Por último, para India se trata de un enclave estratégico de vital importancia ya que permite el control de acceso al subcontinente indio.


La cuestión está lejos de resolverse, las disputas siguen presentes y los enfrentamientos entre las tropas fronterizas también, el más reciente entre soldados indios y chinos el pasado año. La región de Cachemira sigue siendo una de las zonas más conflictivas del mundo, el pulso entre estas tres potencias continúa.

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