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El delirio de querer avanzar más rápido que el tiempo

Actualizado: 13 mar 2023

O sobre cómo no avanzar en materia de derechos sociales. La nueva polémica de la Ley de Empleo que extiende los colectivos "vulnerables" a ser atendidos por el SEPE

En los últimos años, hemos venido asistiendo a una retahíla sin parangón de “esfuerzos” e iniciativas por el actual Gobierno y sectores afines al mismo, cuyo objetivo vendría a ser, supuestamente, reducir las barreras que separan al hombre blanco heterosexual de otros perfiles no tan afortunados por las más diversas cuestiones que podemos escuchar en el repertorio político y mediático de múltiples representantes políticos de este país.

Recientemente, se publicaba en el BOE la nueva Ley de Empleo, que finalmente incluye en su articulado la ampliación de los colectivos de atención prioritaria al introducir a las personas miembro del colectivo LGTBI entre otros perfiles que el día de hoy no nos ocupan. El mencionado texto legal recoge en su artículo 50 que “El Gobierno y las Comunidades Autónomas adoptarán [...] programas específicos destinados a fomentar el empleo de las personas con especiales dificultades para el acceso y mantenimiento del empleo...”


Desde Trabajo explican que el colectivo LGTBI cuenta con personas estigmatizadas que merecen ser protegidas frente cualquier tipo de discriminación que pueda afectarles negativamente. No obstante, cabría preguntarse hasta qué punto estamos siendo inclusivos con este tipo de medidas y si, más bien, no estaríamos desarrollando una suerte de benevolencia autocomplaciente que nos trata como personas venidas a menos.

Esa discriminación positiva promovida desde las instituciones del Estado, mientras se abanderan las ideas del progreso y la igualdad, no es más que uno de los factores que vienen agravando la situación del colectivo desde hace años, y es que no podemos pretender derrumbar mastodontes lanzando gravilla.


El esfuerzo de contribuir a una menor discriminación a golpe de ley y decretazo destaca por su inutilidad, pues por mucho apoyo institucional con el que contemos los miembros del colectivo, si no focalizamos nuestros esfuerzos en lo que verdaderamente es necesario —y no en las nimiedades en las que muchas personas tienden a centrarse— jamás lograremos la tan deseada utopía. Hablamos de la igualdad plena y de la no discriminación, pero ¿alguna vez nos hemos parado a pensar a qué velocidad estamos avanzando? No es necesario retroceder demasiado en el tiempo y pararse para apreciar como resultaba impensable que personas de semejante condición contaran con todos los derechos y privilegios que poseen hoy en día; porque sí, por mucho que pueda escocer a algunos, como miembros del colectivo LGTBI contamos con privilegios que otras personas no tienen, sin embargo, ese no es el tema que hoy nos ocupa.

¿Acaso somos tan débiles que necesitamos la ayuda gubernamental para reivindicar algo tan esencial como es que podamos trabajar sin que importe nuestra condición? Esto, permítanme la licencia, lo considero uno de los más burdos llantos que jamás podría haber escuchado. ¿Cuántas son las razones por las que una persona podría no ser contratada hoy en día? Desde el decoro pertinente al puesto a ocupar, las formas durante la entrevista, la formación de la persona o el hecho de contar con transporte personal entre otras tantas que se podrían citar; ¿de verdad somos tan ignorantes como para atrevernos a reducirlo a una simple condición? ¿Aquellos que anhelamos desde lo más profundo de nuestro espíritu derribar estas barreras recurrimos para justificarnos, precisamente, a lo que queremos destruir? Quien esté de acuerdo con esta nueva medida de la Ley del Empleo debería plantearse hasta qué punto esta situación no es de lo más irónico visto en tiempo.

Oficinas de empleo en la Comunidad de Madrid. Fuente: Europa Press

En la actualidad, ya existen mecanismos y actores cuya función es luchar contra todo tipo de desigualdades e injusticias en el ámbito laboral y, si realmente creemos que la dificultad que presentan aquellas personas del colectivo a la hora de encontrar empleo radica precisamente en su pertenencia al mismo, tal vez deberíamos denunciar y señalar abiertamente estos sucesos para adoptar las acciones e iniciativas pertinentes en lugar de apoyarnos en otra innecesaria muleta para caminar.


Va siendo hora de valernos por nosotros mismos, como seres humanos que somos sin mayor diferencia que la de pertenecer a este colectivo, porque somos capaces de ello. No obstante, siempre será más fácil perpetuar el actual discurso y el enfrentamiento; manteniendo lobbies y chiringuitos de los que mamar teta, denigrando nuestra condición porque el egoísmo no para de empujar a muchas personas hasta que encuentran un camino de rosas sin espinas.


Dejemos de expandir el caudal ególatra que de ninguna forma contribuye a esta causa y asumamos de una vez que los cambios son inevitablemente lentos y progresivos; que estos no llegan por la acción de otros sino por la nuestra propia, que jamás obtendremos lo que deseamos si lo único que se consigue con este tipo de medidas es polarizar aún más a la sociedad. Abandonemos de una vez por todas este delirio de querer avanzar más rápido que el tiempo.

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