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El fenómeno Skinamarink

La película de terror analógico que se viralizó en TikTok y que está creando opiniones muy divididas

El terror puede llegar de muchas formas, y para Kyle Edward Ball, director y guionista de Skinamarink (2022), llegó cuando su película se filtró en Internet y la gente empezó a descargarla y distribuirla sin su permiso. Skinamarink se estrenó en el Fantasia Film Festival de Montreal, el 25 de julio. Dicho festival tenía opción online, y un fallo en el sistema permitió que los espectadores pudiesen descargar la película como si nada. La cinta acabó en YouTube y en sitios algo más ilegales. Esto derivó a que el nombre de Skinamarink se hiciese viral en TikTok en noviembre, concretamente en la etiqueta horrortok. La usuaria @itsheidiwong tiene un video con 1.1 millones de reproducciones y más de ochenta mil me gustas recomendando la peli, diciendo “I’ve never seen a horror movie like this before” (nunca había visto una peli de terror como esta). Sin embargo, muchos usuarios la califican como aburrida y una pérdida de tiempo.


¿Qué tiene Skinamarink para hacer reaccionar así a la gente?


Material promocional de Skinamarink (2022). Fuente: Variety

La premisa es, a primera vista, sencilla. Dos hermanos, Kevin y Kaylee, de cuatro y seis años respectivamente, se despiertan en medio de la noche. Sus padres no están y las puertas y ventanas de su casa empiezan a desaparecer. La película está contada desde la perspectiva de los niños (el título es un fragmento de una canción para niños en Norteamérica, algo así como el Choco-choco-la-la, choco-choco-te-te en España). Puede no parecer gran cosa, pero lo que diferencia a Skinamarink es su estilo visual y narrativo, que se puede comprender mediante dos claves.


La primera es el terror analógico, un subgénero del terror basado en la técnica del found footage, las imágenes de baja calidad con mucho ruido digital y la influencia de Internet y los vídeos caseros. La imagen y el audio de Skinamarink están distorsionados a posta. El ruido digital y el diálogo casi ininteligible (la película juega con los subtítulos para que escuches lo más importante) crean una atmósfera de tensión, ya que a veces no se sabe lo que están captando los sentidos.


Kyle Edward Ball. Fuente: Los Angeles Times

La segunda es el slow cinema (cine lento), y su nombre es bastante descriptivo. Es una categoría de cine experimental basado en el minimalismo y las tomas largas. Skinamarink está grabada de una forma muy particular. La mayoría de sus planos no nos permiten ver a los niños, pero sí intuir que están ahí, centrándose, en cambio, en observar una pared, una esquina, un mueble o la oscuridad de un pasillo. Y mantiene esos planos – un – buen – rato. Otra característica de este tipo de cine es la poca historia que cuenta. No hay apenas acciones, y Skinamarink es igual. Gran parte de la peli está dirigida a observar y sentir el paso del tiempo, pero eso solo hace que los momentos de terror sean más efectivos.


Estos dos estilos combinados crean una atmósfera que suele compararse a una pesadilla, y una como las que se tienen cuando eres pequeño. Kyle Edward Ball ya está acostumbrado a este tipo de contenido. Antes de Skinamarink, el cineasta canadiense creaba cortos de terror basados en las pesadillas que le contaba su audiencia para su canal Bitesized Nightmares. Su vídeo más popular, Heck, con más de un cuarto de millón de visitas, es un prototipo de Skinamarink. Muchas personas creen que un concepto así funciona mejor como corto y que como largometraje se vuelve pesado (Skinamarink dura cien minutos y Heck veintiocho); mientras que, otros admiran la visión de la película y lo perturbadora que les ha resultado.


Skinamarink (2022). Fuente: The New Yorker

En definitiva, Skinamarink no es una película para todo el mundo. Quizá aburra, perturbe o la tengas que dejar a medias porque se está volviendo demasiado terrorífica o lenta. Si os produce curiosidad, podéis ver Heck en YouTube antes de ver Skinamarink. Desgraciadamente, aún no tenemos una opción legal para ver Skinamarink en España, pero se puede encontrar por ahí. Os lo dejo a vuestra elección. Esperemos que llegue pronto a nuestros cines. La película se estrenó en algunos países angloparlantes este enero y en México recientemente, y lleva recaudados unos dos millones de dólares. Skinamarink solo costó quince mil dólares, por lo que está siendo un éxito para Kyle Edward Ball. Parece que el terror por el que pasó el director fue pasajero, pero no se puede decir lo mismo del horror que les muestra a los espectadores de Skinamarink. Ese terror perdura, como un trauma de la infancia.


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