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¿Estados Unidos volverá a reinar en el tenis?

La pasada victoria del equipo estadounidense en la United Cup ilusiona al país con un futuro esperanzador en el tenis

El pasado domingo el combinado estadounidense se proclamó campeón de la primera edición de la United Cup. Esta competición, dentro del marco de puntuaje y reglaje de la ATP, nació con la intención de que las selecciones se enfrentaran entre sí de una forma más dinámica, que otros torneos como la Copa Davis o la pasada ATP Cup. Además, otro factor rompedor es que se trata de la primera competición por selecciones que unifica la modalidad masculina y femenina. El formato del torneo se basa en una fase clasificatoria formada por seis grupos de tres equipos, que luego avanzan a la fase eliminatoria de cuartos, semis y final de cualquier torneo.


Esta copa acabó en suelo americano después de que estos se proclamaran invictos en la competición, ganando un total de veinte partidos y perdiendo, únicamente, dos de ellos. En su camino, se despojaron de sus compañeros de grupo, República Checa y Alemania, donde pudimos disfrutar de la vuelta de la estrella Alexander Zverev después de 6 meses de ausencia en el circuito. En las fases eliminatorias, se dejaron un partido ante Reino Unido y Polonia, para, finalmente, barrer a Italia en la final. Esto se debe principalmente a los nombres que componían la plantilla estadounidense. Por el lado masculino, Taylor Fritz (nº9 ATP) y Frances Tiafoe (nº17 ATP), mientras que en lado femenino contó con Jessica Pegula (nº3 WTA) y Madison Keys (nº10 WTA). En definitva, todos ellos conformaban un grupo homogéneo de muchísimo talento, que fue el factor clave que los hizo campeones.


El equipo de Estados Unidos con la United Cup. Fuente: Industria del Tenis

Este hito es mucho más que un simple título, ya que este mide el talento que tienen los países. En el caso de España, quedo claró que no vale con dos punteros como Rafael Nadal y Paula Badosa para dominar a los rivales, sino que otros modelos más homogéneos como el italiano o el estadounidense proporciona más éxitos. Por ese motivo, surge la duda de si Estados Unidos volverá a reinar en el mundo del tenis. Y es que, para los más jóvenes, hubo una época en la que los títulos no los ganaban Federer, Djokovic y Nadal, abanderados del tenis europeo que, durante las últimas dos décadas han dejado al continente americano totalmente eclipsado.


Sin embargo, Estados Unidos ha sido la mayor potencia tenística de la historia. Prueba de ello son los 52 títulos de Grand Slam atribuidos a este país, muy por encima del segundo clasificado, España con 29. Además, de los 24 jugadores masculinos que han llegado al número 1, siete han sido americanos. Si atendemos a las diferentes décadas, en los años 70 fue Jimmy Connors; en los años 80, fue John McEnroe, seguido de Ivan Lendl, antes de que Jim Courier, Pete Sampras y Andre Agassi dominaran los años 90. La última gran figura fue Andy Roddick, quien despuntó en los principios de los 2000. Finalmente, si quisiéramos hacer un ránking histórico de todos los jugadores masculinos, los americanos serían los más abundantes en las posiciones altas.


Por el lado femenino, tenemos a la mujer más laureada de la historia del deporte: Serena Williams, y su hermana, no muy por detrás, Venus Williams; quienes dominaron la primera década y media de siglo. Anteriores a ellas, encontramos a las mejores mujeres en haber cogido una raqueta, como es el caso de Chris Evert en los años 70, Martina Navratilova en los años 80, y Monica Seles y Lindsay Davenport en los 90. Todas ellas, al igual que en el caso de los chicos, serían las jugadoras de mayor protagonismo en un ránking histórico.


Las hermanas Williams, Venus a la izquierda y Serena a la derecha. Fuente: Bekia

No obstante, esta tendencia se había visto interrumpida en el lado masculino debido a la dominancia absoluta del "Big Three", quienes no dejaron lugar en la mesa salvo para las dos temporadas de auge de Andy Murray. Durante este tiempo, estos se encargaron de lapidar a todas las promesas hasta el punto de denominar al grupo de jugadores como Kei Nishikori o Grigor Dimitrov, la generación perdida. Sin embargo, con Federer retirado y Nadal perdiendo nivel, es el momento del surgimiento de nuevas promesas, como es el caso del español Carlos Alcaraz.


La pregunta es, ¿tiene Estados Unidos motivos para creer en la aparición de un nuevo referente? La verdad es que los jugadores los tiene, empezando por Taylor Fritz y Frances Tiafoe, además de otros nombres como Brandom Nakashima y Sebastian Korda. Aun así, es un hecho que ninguno muestra maneras como para ser un talento generacional como lo fueron sus predecesores. Es verdad que todos tienen un gran nivel y en el futuro serán jugadores importantes en el circuito, pero ninguno de ellos tiene pinta de contar con las aptitudes de ganar un Grand Slam si quiera. En el lado femenino, todo lo contrario, los estadounidenses han encontrado un diamente en bruto en la adolescente de 18 años Coco Gauff, que ya despuntaba por primera vez con 16 años. Esta jugadora sí que muestra aptitudes y actitudes de una verdadera campeona.


En conclusión, Estados Unidos ha sido siempre la mayor potencia de talento tenístico a pesar de que estos últimos años no hayan sido igual de ilusionantes que los de otras décadas. Actualmente, cuentan con grandes jugadores que les pueden dar más de una alegría, aunque ninguno de ellos, salvo Coco Gauff, tenga las cualidades necesarias para llegar a ser una leyenda del tenis.



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