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Francia arde y las manifestaciones continúan

Las protestas ante la iniciativa de aumentar la edad de jubilación hasta los 64 años han provocado un reacción insurgente entre los franceses, sobre todo en París, que lleva teniendo altercados desde hace ya días

¿Qué está pasando en Francia?


El presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron, no está pasando por los mejores años de sus ya 6 como presidente. Este mal momento principalmente se debe a su pérdida de popularidad entre los votantes franceses, cada vez más hartos de la situación actual del país.


Desde el pasado día 16 de marzo, centenares de miles de franceses se han agolpado en las calles, en forma de protesta contra el nuevo decreto expuesto por el gobierno que reforma el sistema de pensiones francés.

Las protestas poco a poco se han ido calentando, con una mayor gravedad de los disturbios en dos de las ciudades más importantes del país, París y Burdeos.



Manifestación del pasado 16 de marzo en París. Fuente: El Mundo


La insistencia del gobierno francés por aprobar dicho decreto, les llevó al uso del ahora polémico artículo 49.3 de la constitución francesa. Dicho artículo permite que el decreto se apruebe sin necesidad del voto parlamentario. Cuando el pasado jueves 16 la primera ministra del gobierno francés, Elisabeth Borne, anunció la aplicación del artículo ya mencionado, las calles francesas se llenaron de manifestantes al grito de: "Las calles son nuestras".


¿Qué implica el artículo 49.3?


El artículo 49.3 es más que famoso en Francia, desde que Elisabeth Borne está en el cargo se ha utilizado hasta en siete ocasiones (desde 1958 es la 100º que se convoca dicho artículo en Francia). Sin embargo, es la primera vez que su aplicación no tiene que ver con la aprobación de leyes presupuestarias.

Textualmente, la traducción de dicho artículo sería algo así como:


"El primer ministro podrá, previa deliberación del Consejo de Ministros, plantear la

responsabilidad del gobierno ante la Asamblea Nacional sobre la votación de un texto".


Esto, en pocas palabras, viene a decir que es posible hacer que el decreto pase sin que sea votado por la Asamblea, pero existe un plazo de 24 horas donde se puede presentar una moción de censura.

En esta polémica situación, no sólo se ha presentado una moción de censura, sino dos. Una por parte de la extrema derecha del país, y otra apoyada por los centristas y la izquierda francesa. Ambas han fracasado, la segunda se ha quedado a tan sólo 9 votos de ser aprobada.


Las protestas se propagan por todo el país...


Lo que más ha llamado la atención en los medios de comunicación de estas protestas son las consecuencias materiales sufridas por gran parte de las ciudades afectadas. Una de las noticias de la semana, señala la cantidad de basura acumulada en la gran urbe parisina; donde, a día de hoy, se cree que asciende a más de 7 toneladas de desechos en las calles de 'la ciudad del amor'.

Cabe destacar que las movilizaciones son ciudadanas y para nada tienen que ver con los sindicatos de izquierda, que bien se han quejado de la situación estas últimas semanas.


Todavía no se ve fin a las manifestaciones ni en París, ni en Burdeos, ni en Marsella, y realmente no podemos calcular las consecuencias que estas van a tener en el futuro francés. Podemos hacer conjeturas, afirmando que Macron difícilmente va a salir airoso de esta situación, y que con casi total seguridad nos encontremos ante el fin de su presidencia de la República Francesa. El gobierno, obviamente, también va a sufrir consecuencias: ni el pueblo francés, ni la asamblea lo apoyan y la aplicación del artículo 49.3 parece haber sido la gota que colma el vaso.


La oposición del gobierno, en un intento de representar su desagrado ante la imposición del decreto de jubilación, procedió el pasado jueves a cantar 'La Marsellesa', himno más que conocido de la república, justo en el momento en el que la primera ministra francesa anunciaba el decreto ya mencionado





10 huelgas generales llevan los franceses en apenas 2 meses, cada vez más violentas y más multitudinarias. Los franceses pueden ser muchas cosas, pero desde luego luchan por lo que creen que es justo. Macron ya ha declarado que el sistema de pensiones corre peligro de colapsar en caso de no aprobar el decreto que aumenta la edad de jubilación de 62 a 64. Sin embargo, el pueblo francés parece haber hablado, y no sólo hacia sus dirigentes, sino al mundo entero. Una mala gestión de los recursos por parte de los líderes políticos, no va a ser motivo para que los ciudadanos se vean sometidos a una mayor carga laboral. En las protestas de estos días se han llegado a oír cánticos como:


"Decapitamos a Luis XVI, podemos hacer lo mismo con Macron".



Protestas en Francia contra el gobierno actual. Fuente: El confidencial


Se nota que al pueblo francés le precede la historia, y que la Revolución de 1789 no es un caso aislado.

Quizás deberíamos aprender de nuestros vecinos franceses y quejarnos ante nuestros dirigentes. En 67 años está la línea actualmente para la jubilación en nuestro país, 67.

Sin embargo, la última huelga general convocada en España data del 2012, contra las acciones del gobierno de Rajoy. (La huelga general de 2018 fue algo de una dimensión anecdótica, con únicamente parones de un par de horas por turno laboral en el 8M).

El pueblo francés intenta luchar por cambiar las cosas en su beneficio, mientras que nosotros parece que ni nos va ni nos viene lo que suceda en nuestro país.



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