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Galicia, única comunidad sin representación parlamentaria de Vox

Vox sigue sumando escaños a lo largo y ancho de todo el país; sin embargo, en Galicia, su propuesta política no acaba de cuajar: analizamos algunos de los motivos.

Vox mantiene viva la paradoja. Pese a prometer la derogación de las autonomías y apostar por un estado centralizado gobernado desde Madrid, la formación de extrema derecha ha conseguido ampliar el listado de parlamentos en los que cuenta con representantes pero, al igual que ocurrió en las anteriores elecciones, en 2019, el partido de Santiago Abascal ha vuelto a fracasar en Galicia, donde no ha logrado ni un solo diputado así como presencia en ninguna de las ciudades más importantes de dicha región.


Cabe destacar una excepción en Avión (Ourense), donde se logró el único concejal de la ultraderecha en toda la comunidad. El conocido como “el pueblo de los millonarios” es uno de los municipios con mayor renta de toda Galicia, donde la candidata de origen venezolano Lilian Cerdeira ha obtenido la primera acta como concejal para Vox. “Sería alguien que se equivocó al votar” bromea el politólogo pontevedrés Xosé Luis Barreiro Rivas. Pero, ¿por qué el mensaje de Vox no ha calado entre los votantes celtas?



LA HEGEMONÍA DEL PARTIDO POPULAR

“La primera gran razón es que el PP en Galicia ocupa espacios muy amplios, mucho más que a nivel nacional”, explica Barreiro. “Por eso, es más difícil que le disputen su electorado”. Basta con echar un vistazo al Parlamento gallego para darse cuenta de que no solo no está Vox, sino que prácticamente no hay más partidos que PP, PSOE y BNG. Ni si quiera, el ahora desaparecido, Ciudadanos, logró tener mucha presencia.



Composición del Parlamento de Galicia desde 2020. Fuente: El País

La gran ausencia de Vox en las instituciones gallegas es una muestra del poder que el Partido Popular ha concentrado en la región a lo largo de las décadas, y que ya se remonta a tiempos de Manuel Fraga, presidente de la Xunta entre 1990 y 2005, con cuatro mayorías absolutas consecutivas y que prolongó Feijóo hasta la actualidad. “La fuerza del Partido Popular en Galicia es evidente y le permite aglutinar el discurso de la derecha, que es lo que pretende hacer en el resto de España”, explica Félix Arrieta, politólogo y profesor de la Universidad de Deusto. Esa es la aspiración del PP para el resto de España: aglutinar a toda la derecha y recuperar a su electorado que se ha ido –descontento- a Vox.


¿Y qué ha hecho Santiago Abascal para intentar “conquistar” Galicia? Su campaña se ha centrado, entre otros reproches, en acusar al PP de ser la “derechita cobarde” e incluso el propio secretario general de Vox, Ortega Smith, ha acusado a Fraga de imponer el gallego en las escuelas; afirmación falsa, ya que la Ley de Normalización Lingüística a la que se refiere y que promueve la igualdad de ambas lenguas en todos los ámbitos fue, en realidad, aprobada en 1983, durante el gobierno del popular Gerardo Fernández Albor.


EL NACIONALISMO GALLEGO

La visión que tiene Vox del nacionalismo entra en conflicto con la identidad de la región. El PP, aunque es un partido conservador, no tiene este conflicto en Galicia como sí ocurre en otros territorios: "El hecho identitario ha sido asumido por todos los partidos, aunque tenga expresiones diferentes" y es que, en Galicia, la mayoría de los votantes, tanto del PP como del PSOE, se sienten gallegos. “En Galicia o Euskadi, el ‘españolismo unificador’ de Vox chirría mucho", reflexiona la historiadora Nieves Lagares Díez.


En Cataluña, a pesar de ser otra de las comunidades históricas; Vox sí ha logrado entrar con fuerza. ¿El motivo? La gran polarización política que favorece la entrada de partidos extremistas que han centrado su discurso en la supuesta hegemonía del gallego y la exclusión del castellano en numerosos ámbitos como la educación o las instituciones oficiales.


EL VOTO ÚTIL

Feijóo, actualmente líder del PP nacional, se ha mostrado relativamente tranquilo con la subida de la ultraderecha en la comunidad por la dificultad de retener a los votantes de Abascal: "El problema de Vox es que sólo tiene dos opciones: o apoyar gobiernos del PP o dejar que gobierne la izquierda. Para lo primero los votantes prefieren votar al PP, y para la segundo, también. Por eso, a medida que a los votantes del PP se les va pasando su enfado con su partido habitual, volverán a votarlo", explica Erika Jaráiz.


Mitin de Vox en Galicia. Fuente: LaSexta


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