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La nueva era del boicot a la moda rápida

La nueva era del boicot a la moda rápida ha llegado y Vestiaire Collective no piensa en gastar más tiempo. Tras el fin del año pasado la plataforma líder mundial en la moda de segunda mano anunció su nueva  política. Su objetivo es transformar la industria de la moda para un futuro más sostenible. Una de sus acciones más radicales es boicotear hasta 60 marcas de fast fashion. Entre ellas están Zara, H & M, Shein, Mango y Calzedonia. 



Marcas no aceptadas por Vestiaire. Fuente: vestiairecollective.com

Pero incluso si más empresas optan por políticas similares, surge una pregunta…¿Es necesario ser tan radical si queres cambiar el mundo?


Para comprender mejor el papel que tenemos en la industria decidimos hablar con la organización MUCAM Global Challenge. Son un Movimiento Universitario para la Concienciación y el Activismo en la moda formado por estudiantes de distintas universidades de la Comunidad de Madrid.  Su objetivo es un cambio del modelo de consumo de ropa entre la gente joven. En esta entrevista nos van a dar los conocimientos necesarios para entender qué significa ser unos consumidores mejores.


  • ¿Qué es MUCAM Global Challenge ?


MUCAM es un movimiento universitario sobre la conciencia y el activismo en la moda. Al principio, Global Challenge nos ayudó a formar nuestra visión en realidad. Global Challenge es un programa de formación y voluntariado cuyo objetivo es alentar a los estudiantes a liderar actividades organizadas del desarrollo sostenible y los Derechos Humanos dentro de su campus universitario. Ahora somos autogestionados y creamos nuestros propios eventos dentro de la universidad. 



  • ¿Cuál es la misión de MUCAM ? 


Para nosotros, es muy importante no solo llevar a cabo la visión de consciencia más activa si no que la gente participe y forme un espacio de activismo dentro de la universidad.



  • Como activistas, ¿creen que la nueva política de Vestiaire Collective contra la reventa de marcas de moda rápida es un paso en la dirección correcta?


Es un dilema. Boicotear la moda rápida es boicotear al empresario. Si la prenda ya está hecha no sirve de nada el que tú no te la pongas. La vida útil de las prendas se tiene que alargar y esa es la gracia. Entonces no nos parece bien que no te dejen vender estas prendas porque al final es lo que hay. Lo bueno es que así se potencian las marcas locales y nacionales. Pero deja fuera un montón de prendas que van a ir al vertedero que al final si las vas vendiendo es por que no las vas a usar. Nosotros como boicoteadores de la moda rápida las compraríamos porque como ya hemos dicho lo más importante es alargar la vida útil de las prendas. 



  • ¿Cómo veis el futuro del activismo de la moda ?


Ahora existe mucho activismo y se habla del medio ambiente y el impacto que la industria tiene en contaminar el planeta pero muy a menudo se pierde el mensaje de los trabajadores. Lo que nos preocupa es que el futuro va a salir muy mal para las personas que fabrican las prendas. No es más importante el trabajador que el medio ambiente o viceversa pero se olvida enormemente en esa lucha de la moda. Los países que fabrican nuestra ropa son países cuya economía se basa en la industria textil. Entonces boicotear estas empresas tienen que pensar que también estás boicoteando a estos trabajadores. Es otro dilema donde uno tiene que reflexionar y darse cuenta que la moda es mucho más que ropa. La moda rápida es una industria que conviene tanto al contaminante del planeta como unas condiciones laborales inhumanas. Lo que nos da esperanza es que los jóvenes de hoy en día son más concienciados y quieren aprender más sobre el tema.



  • ¿Cómo es el consumidor del futuro? 


Creemos que el consumidor del futuro es más consciente pero no es invencible al greenwashing y los trend cycles. Las redes sociales como Tik Tok hacen muy difícil ser consciente y no caer en las trampas del fast fashion. Constantemente consumimos lo que están vendiendo, potenciando las microtendencias. La cultura de los hauls y las compras de rebajas se romantiza mucho y se vende como un estilo de vida y es difícil no querer ser parte de este “sueño”. Al final es importante acordarse de que todo depende de nosotros y las decisiones que tomamos tras el contenido que consumimos. 



  • ¿Cuáles son los primeros pasos hacia el cambio que podemos dar en nuestra vida personal?


El primer paso es tener una mente abierta e ir con calma. Intentar dejar de comprar prendas de moda rápida de golpe es algo poco realista. Podemos decir que la manera más fácil de boicotear las es simplemente no comprar de primera mano. Pero esto resulta difícil teniendo en cuenta que llevamos toda la vida consumiendo marcas multinacionales porque es lo más accesible. La moda es algo muy dinámico y muchas veces buscar ropa de segunda mano nos puede agobiar porque no nos da esa autoestima inmediata que nos dan las prendas de ZARA. 


El activismo requiere mucho esfuerzo y no es necesario que sea tan radical todo el tiempo. Tenemos que plantearlo como algo de aprendizaje. Es un proceso y es esencial conocerse a ti mismo y saber que es lo que te hace sentir bien. Simplemente ir cuestionando cosas sin que suponga un esfuerzo súper grande. Intercambiar ropa a pequeñas escala con amigos es una buena manera para empezar a conocer el consumo sostenible. 



  • ¿Cuál creeis que es la psicología del consumidor de fast fashion? ¿Y cómo podemos escapar de él?


El capitalismo y la falta de conciencia. Somos personas que siempre hemos tenido las cosas de forma inmediata. Al final resulta que tenemos miedo y nos distanciamos de nosotros mismos. Nos asusta la idea de romper las estructuras de consumo que conocemos y el miedo a darte cuenta que es algo más grande que solo ropa. El fast fashion no nos afecta directamente y las consecuencias que tiene no nos afectan directamente. La oferta que nos da el fast fashion es demasiado buena. El fast fashion es inmediatez y como consumidores del siglo veintiuno esto es lo más costumbre porque es lo más fácil. 



  • ¿Qué tenemos que entender sobre la moda rápida para dejar de consumirla?


Las prendas que tu llevas no se fabrican en condiciones laborales dignas aparte que contaminan muchísimo. La imagen de los trabajadores maltratados es tan distante a nosotros que parece que no nos da igual. La mejor manera de explicarlo sería que te imaginas que el daño te lo hace a ti. En otras palabras, el fast fashion te hace sentir inseguro y ese es el plan de la industria. Tienes que actualizar tu armario constantemente y las prendas que llevas están desactualizadas constantemente. En la moda rápida las temporada se cambian cada dos semanas. Entonces eso te hace sentir que lo que te has comprado en septiembre a lo mejor en mayo ya no te sirve. Juega mucho con nuestra autoestima. En el sentido que los tallajes que hace  son pesimos.  Si os dais cuenta que unas 38 hace tres años ya no son las 38 de ahora. La moda rápida erosiona el aspecto del estilo personal y nos hace perseguir una imagen inalcanzable.



  • ¿Cómo escapar de los ciclos de tendencias que nos empujan hacia la moda rápida?


Están hechos para un prototipo de personas que no es realista. Vemos los influencers y queremos ser como ellos pero no podemos porque no somos ellos y no pasa nada. Simplemente tenemos que entender que los trends no nos representan. A nosotros nos ayuda mucho no consumir ese tipo de contenido y si lo consumimos que sea algo que nos gusta de verdad. La autoestima es clave y los trends se basan en la falta de sentido de identidad. 



  • ¿Tienes algún consejo sobre cómo hacer que tu guardarropa sea más duradero?


Tener en cuenta que si te gusta una prenda lo más importante es que te sientes bien cuando te la pones. Siempre que vayas a comprar pensar en si es algo en que te sentirás cómodo en aquellos momentos cuando no te sientes tan confidente.



  • ¿Cómo podemos asegurarnos de que lo que compramos es realmente slow fashion? ¿Cómo podemos ser unos consumidores mejores?


Lo principal es pensar en donde los estás comprando y tener en cuenta que la sostenibilidad al 100% no existe. Ninguna marca va a ser 100% ética. La única manera de asegurarte es si existe transparencia en el proceso de fabricación pero desde allí proviene el problema de greenwashing. Es inevitable que las marcas los van a hacer y que nosotros nos lo vamos a comer.


Adaptarse a una nueva conducta de consumo es difícil. Optar por marcas de slow fashion de primera mano no es algo que todo el mundo se lo puede permitir. Es normal que la gente se asuste y prefiera ir a una tienda de ropa de fast fashion porque allí ya tienes lo que buscas. Buena opción son las tiendas de segunda mano pero sentirte seguro en ti mismo para encontrar lo que buscas allí no es algo que pasa inmediatamente. Los intercambioes de ropa pueden ser la forma mas inmediata por que todos mas o menos consumimos lo mismo y cuando vas alli, si buscas un top negro sabes que vas a encontrar un top negro. Es un buen sitio por donde empezar. 



  • ¿Qué es el intercambio de ropa? 


Es poner el activismo de la moda en práctica. Es una alternativa accesible para los jóvenes y la comunidad universitaria de ir renovando prendas. Es un evento que conviene no solo el acto de intercambiar ropa pero también ofrecemos la oportunidad de conocer diferentes técnicas para darle nueva vida a tus prendas a través de upcycling y DIYs. Anteriormente el intercambio fue el único evento que organizamos pero para el futuro nos gustaría organizar talleres de upcycling dentro de la universidad. Nuestro objetivo es ser más presentes y activos en el día a día y crear un espacio creativo en el cual se puede participar durante todo el cuatrimestre.



  • ¿Cómo y dónde puede la gente contactar MUCAM? 


Ahora mismo estamos buscando miembros para la asociación. Nos podéis contactar tanto en instagram @mucam_globalchallenge o acercándose un día a conocernos en uno de nuestros intercambios de ropa.


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