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Los "outsiders": ¿el surgimiento de una nueva política latinoamericana?

Latinoamérica atraviesa una crisis de representatividad política, dando paso a los “outsiders” :nuevas fichas del juego que desafían las estructuras políticas tradicionales

América Latina se encuentra inmersa en un sinfín de conflictos, dejando atrás los avances que la globalización había traído consigo. Su política, aparentemente cristalizada en el pasado, no da respuestas efectivas a los nuevos problemas. Los avances políticos, sociales y económicos, alcanzados por las potencias europeas o los vecinos del norte, parecen un sueño lejano para una región que vive entre destellos de progreso que se disipan ante oscuras nubes de corrupción, populismo y fracaso.


La inestabilidad de la región a la par de los dilemas sociales desatendidos, han creado un clima de insatisfacción con la clase política tradicional en las diferentes naciones americanas. El desapego, el desinterés y el descontento con el sistema se ha vuelto una generalidad en los sondeos regionales. Al mismo tiempo, los partidos que durante el siglo XX habían luchado por conseguir el retorno de la democracia han perdido legitimidad y apoyo a niveles preocupantes.


Las élites políticas que habían gobernado la región, al menos durante las últimas cinco décadas, están siendo cada vez más cuestionadas. En los comicios electorales se enfrentan a bajos niveles de participación, una fuerte volatilidad electoral y al auge de nuevos partidos políticos, junto a la aparición, más o menos generalizada, de un fenómeno político denominado los "outsiders”.


Pero, ¿qué es un "outsider"? Podríamos definirlos como candidatos sin experiencia previa en la política o en cargos públicos. A menudo, un "outsider" es alguien que viene de fuera del sistema político, que no tiene vínculos con los partidos o grupos de interés establecidos y cuya incursión en la política suele aparecer de manera abrupta en los ciclos electorales. No hay una fórmula mágica ni una taxonomía para clasificar qué es o quién puede ser un "outsider". Empresarios, deportistas, músicos o actores son tan solo algunas de las profesiones que los distintos "outsiders" modernos ocupan antes de incurrir a las elecciones. Lo importante no es conocer sus características individuales, sino el contexto en el que aparecen y la fuerza que obtienen.


Xavier Hervas, Javier Milei, López Aliaga, Rodolfo Hernández y Benjamin Rausseo. Fuente: Sebastián Delgado

En los últimos años, hemos visto cómo en América Latina irrumpen con más frecuencia este tipo de candidatos, asombrándonos con los resultados alcanzados aunque estos aún no obtengan la banda presidencial. Sin embargo, nos dan señales bastante específicas de lo que está pasando dentro del sistema. Así como sucedió en las elecciones de Colombia en 2022 con Rodolfo Hernandez, en las de Perú en 2021 con Rafael Lopez Aliaga o en Ecuador con Xavier Hervas en 2021, se estima que puede pasar en Argentina con Javier Milei o en Venezuela con Benjamin Rausseo. Y es que todos ellos tienen algo en común: el no ser reconocidos por su trayectoria política y lograr obtener una fuerza relevante que desafía al tradicionalismo político.


El escenario actual en América Latina es el caldo de cultivo perfecto para el surgimiento de estos "outsiders". No hace falta profundizar en demasiados estudios de opinión para encontrar en el continente altos índices de disconformidad política: niveles bajos de aprobación en casi todos los gobiernos, a la vez que se derrumba la confianza en las instituciones de la democracia y crece la abstención en cada elección. Los partidos registran bajos números de afiliados, y muchos de estos partidos terminan por desaparecer. Es ahí cuando mejor puede encontrarse un "outsider", con la misión de “destruir” el Status Quo y desafiar a las grandes élites políticas, capitalizando un descontento generalizado hacia el sistema.


Estudio de Opinión Pública sobre desempeño de los presidentes Latinoamericanos, mayo 2022. Fuente: CID Gallup

Es por ello que solemos encontrarnos con una dialéctica populista: la consolidación de un “nosotros”, el pueblo, frente a un “ellos”, en este caso, la vieja política, adjudicando a este la razón de todos los males vividos. Un "outsider" busca venderse como el pueblo, como uno más del conjunto, cansado de las injusticias del sistema, y que está decidido a cambiarlo desde dentro. Fuera de esto, es difícil encontrar similitudes puntuales entre todos los casos, ya que cada uno se adapta a necesidades particulares de cada país. Por ejemplo, Rodolfo Hernandez, el empresario colombiano que logró pasar a segunda vuelta y lograr, contra todo pronóstico, un 47.31% de los votos en las elecciones presidenciales de 2022, se vendía como un radical detractor de los políticos tradicionales colombianos. Por el contrario, el caso de Xavier Hervas en Ecuador durante el 2021 planteaba un discurso distinto, el de la reconciliación, alertando constantemente de los peligros que la polarización había traído al país, y resaltando la opción del “encuentro entre los ecuatorianos”, logrando pasar de un 0.47% de intención de voto en las primeras encuestas a obtener un 15.68% en la primera vuelta, quedándose a tan solo un 4% de pasar al balotaje final.


Asimismo, es importante resaltar que los "outsiders" no solo carecen de una trayectoria política, sino también de estructuras establecidas en su territorio nacional, al contrario de las que sí gozaría el candidato de un partido tradicional. No obstante, esto no es una limitación a la hora de asumir la campaña electoral. Por ejemplo, el argentino Javier Milei aprovecho la creación por parte de sus simpatizantes del Partido Libertario en 2018 y esto le permitió la consolidación, con vista a las elecciones legislativas de 2021, de la coalición La Libertad Avanza, asumiendo el papel de líder de ambas organizaciones.


Por otro lado, Xavier Hervas, a pesar de no haber participado nunca antes en política, vio su candidatura impulsada por el partido Izquierda Democrática (ID), fundado en 1978 por Rodrigo Borja, quien alcanzaría la presidencia del Ecuador en 1988, consolidando a la ID como uno de los partidos más grandes en la década de los 80. Sin embargo, la pérdida de relevancia ocasionó que en el año 2020 se encontraran cerca de su desaparición. Tras la llegada de Hervas, el final sería distinto.


Javier Milei en campaña electoral. Fuente: Diario Clarín

Pero, ¿qué es lo que realmente permite que un solo hombre con estructuras políticas tan endebles pueda enfrentar a las consolidadas maquinarias partidistas del sistema? Pues creo necesario remontarnos a la historia de América Latina, aquella de grandes caudillos que regentaban la región durante todo el siglo XIX y, cómo no, las dictaduras personalistas que se aferraron al poder en el siglo XX. Los líderes de todas ellas, que durante más de doscientos años gobernaron la región de manera unipersonal, se volvieron líderes casi mesiánicos con la capacidad de encarnar al pueblo, que parece haber quedado en la idiosincrasia del latinoamericano, junto a un sistema político presidencialista que permite el crecimiento de este tipo de liderazgo, donde con aglutinar el descontento popular en una coyuntura específica a través de discursos biensonantes, populistas y demagógicos podrían hacerse con el cargo más importante del Estado.


Por otro lado, estaría lejos de la realidad pensar que es un fenómeno nuevo en la política latinoamericana. Si nos remontamos a finales del pasado siglo, podemos encontrar casos de "outsiders" que incursionaron en política y lograron hacerse con el poder. Por ejemplo, en 1989 se presenta a las elecciones de Perú un desconocido rector llamado Alberto Fujimori, que recorrería el país subido en un tractor rojo y que, para sorpresa de muchos, se consagraría como presidente del Perú, gobernando así hasta el 2000, catalogado por muchos como un dictador. De igual forma, el descontento político en Venezuela en 1998 llevaría a la victoria al teniente coronel Hugo Chávez quien, tras un intento de golpe de estado, se convertiría en la máxima representación del antisistema venezolano, gobernando con dudosa legitimidad democrática el país caribeño hasta su muerte en 2013.


Con respecto al pasado, hoy los medios de comunicación de masas, como las redes sociales, han permitido estructurar matrices de opinión masivas, generando debates que llegan a millones de usuarios a tiempo real, posibilitando a los "outsiders" desarrollar estrategias de campaña efectivas y, en muchos casos, con menor presupuesto, atrayendo la atención de miles de electores polarizados y decepcionados del sistema.


Los "outsiders" no parece que vayan a desaparecer. Más allá de ser una tendencia o un caso aislado, resultan ser la respuesta del sistema al desgaste y desencanto por la política tradicional. Sin embargo, la posible desaparición de dichas estructuras tradicionales supondría un grave riesgo para la institucionalidad democrática, derivando en que hoy los partidos se encuentren en la disyuntiva clave entre desaparecer o adaptarse a nuevas formas de comunicación política, para revitalizarse y enfrentarse a los nuevos desafíos.



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