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Novak Djokovic, ¿el mejor tenista de la historia?

El pasado domingo, el tenista serbio amplió su leyenda logrando su vigésimo cuarto Grand Slam

El pasado domingo 10 de septiembre se celebró la final del Abierto de Estados Unidos, más conocido por su nombre en inglés, US Open. Este torneo se engloba dentro de los llamados Grand Slams, que son los cuatro torneos más importantes y conocidos del circuito: Open de Australia, Roland Garros, Wimbledon y, el ya mencionado, US Open. La relevancia de estos torneos viene dada por dos factores: puntos y trascendencia histórica.


Por un lado, los Grand Slams son los torneos que más puntos otorgan para el ranking de la ATP (Asociación de Tenistas Profesionales), es decir, para la clasificación oficial que ordena a los jugadores en función de los logros que vayan acumulando a lo largo del año. Los puntos que recibe el ganador son 2000 puntos, el doble de los que se dan en el rango de torneos inmediatamente inferior, los Masters 1000. Por tanto, se puede decir que el US Open, en este caso, supone un gran atractivo para todos, debido a los cambios de posición que pueden darse.


No obstante, y aunque parezca mentira, los puntos en este caso son lo de menos, ya que lo que le proporciona el Grand Slam a su ganador es un pase de oro a la historia del tenis. Esto se debe a que son los torneos más prestigiosos que han existido jamás y, por ese motivo, los ganadores son recordados por el gran hito que supone hacerse con uno. Por esa razón, también, el número de títulos de Grand Slams obtenidos es una de las medidas más empleadas para juzgar y comparar el peso histórico o, lo que llamamos hoy en día, el GOAT (Greatest Of All Time) del tenis.


Los cuatro Grand Slams en orden según el calendario ATP. Fuente: Only Tenis

Una vez que se han repasado los motivos de la importancia del US Open y lo que supone ganarlo, es hora de analizar lo acontecido este fin de semana. Novak Djokovic partía como favorito, siendo el español Carlos Alcaraz el único con posibilidades de arrebartarle el título número 24, como ya hizo en Wimbledon. Sin embargo, y a pesar de las buenas sensaciones que el joven español estaba transmitiendo en sus victorias, este perdió contra el ruso Daniil Medvedev en semifinales. El ruso, quien ya ganó el US Open en 2021 contra el serbio en la final y antiguo número 1 del mundo, dominó sus enfrentamientos gracias a su solidez de fondo de pista, logrando desesperar a sus rivales. Por su parte, Novak solo mostró dudas contra su compatriota Djere en dieciseisavos, mientras que barría al resto de sus rivales demostrando una fortaleza pasmosa.


La final se resolvió en un aparente sencillo 6/2, 7/6 y 6/3; resultado que, teniendo en cuenta que Medvedev no logró ganarle ningún set a Djokovic, induce a pensar que el ruso simplemente no fue rival. Pero, como siempre pasa en el tenis, nunca hay que fiarse del resultado final, sino más bien en la igualdad mostrada en los rallies (intercambio de golpes), reflejada en la duración del partido: 3 horas y 17 minutos. Además, solo basta con ver el partido para darse cuenta de que Novak no estaba pasando un buen rato. Medvedev supo luchar cada punto, y llevar al serbio al límite, quien también haría gala de sus, ya mundialmente conocidas, dotes dramáticas (fingir molestias físicas, gritos a su banquillo o alentar a la grada).


Prueba de ello es el segundo set que tuvo una duración de 1 hora y 45 minutos, y en el que Daniil gozó de una bola de set en el 6/5, lo que hubiese empatado el partido y cambiado su dinámica completamente. Djokovic no se mostraba tan seguro de sí mismo en ese momento y, tras el hipotético golpe psicológico de perder el segundo set, las cosas habrían sido muy diferentes. No obstante, ocurrió todo lo contario. Novak fue quién se llevó el segundo set y quien en 44 minutos sellaría su cuarto US Open y vigésimo cuarto Grand Slam.


Novak Djokovic (izquierda) y Daniil Medvedev (derecha). Fuente: Marca

Ahora que se ha repasado lo acontecido en la pista, es el momento de analizar las implicaciones que ha tenido en el mundo del tenis. Por ello, es importante atender a los siguientes datos. Primero, Djokovic se enfrentó a rivales que, de media, eran once años más jóvenes que él, siendo Ben Shelton, en semifinales, el más jóven (20 años) y el serbio Lasjo Djere el más mayor (28 años). Segundo, en el ranking ATP, solo hay ocho jugadores en el Top 50 y, entre ellos, Djokovic es el único en el Top 20. Por último, desde el año 2020, lo que suponen cuatro temporadas completas, es el único junto a Nadal en ganar títulos importantes (Masters 1000 y Grand Slams), salvo dos excepciones, superando los 30 años.


Estos datos son bastante reveladores, ya que nos muestran que la siguiente generación de tenistas ya está aquí y, no solo eso, sino que ya están dominando el circuito en cuanto a títulos y presencia en las grandes citas. Esto puede parecer un hecho menor, pero hay que tener en cuenta que el Big 3 no solo dominó su época, sino que destruyó a todos los jóvenes y nuevos talentos que, a día de hoy rondan la treintena, y nunca han ganado nada, como puede ser el caso de Dimitrov o Nishikori. Es en este contexto de erupción de nuevos e ilusionantes talentos como Alcaraz y Rune, junto con la generación anterior de Tsitsipas, Zverev y Medvedev, es en el que Djokovic sigue demostrando que es el mejor jugador del circuito y cuyas habilidades tenísticas parecen eternas.


Finalmente, la figura de Medvedev también debe ser analizada. Su irrupción en el circuito se produjo en el año 2019, mucho más tardía que sus contemporáneos Dominic Thiem, Alexander Zverev o Stefanos Tsitsipas. Desde entonces, ha logrado 20 títulos, de los que 6 son Master 1000, 1 Grand Slam (US Open 2021), una ATP Finals (2020) y el número 1 (2021). Como dato curioso es que las finales que ha perdido en Master 1000 (2) y en Grand Slam (4) han sido todas contra Rafael Nadal o Novak Djokovic. Esto nos lleva a pensar que es el jugador que más papeletas hubiese tenido para dominar este principio de década, sino hubiese sido por ellos.


Djokovic celebrando su victoria ante Shelton imitando la celebración de este. Fuente: USA Today's FTW.

A modo de conclusión y, a estas alturas, la pregunta que todo el mundo se hace es: ¿Es Djokovic el mejor tenista de toda la historia? Antes de siquiera abrir el debate, se deben aportar ciertos datos a la mesa. Novak Djokovic posee el récord de más semanas en el número 1 (390), el récord de más años terminando el número 1 (7), el récord de más años posicionado como número 1 (12), 96 títulos ATP, el récord de Grand Slams (24), único en ganar todos los Grand Slams un mínimo de 3 veces, récord junto a Federer de ATP Finals (6), récord de Master 1000 ganados (39), único en ganar todos los Master 1000 y único en ganarlos todos en dos ocasiones.


Además ha ganado 24 de 72 Grand Slams en los que ha participado (33,3%) y ha ganado tres de los cuatro Grand Slams en tres años distintos. Asimismo, hay que tener en cuenta que debido a su no vacunación y, dejando la política a un lado, estuvo dos años sin competir en la plenitud del calendario, siendo vetado en tres Grand Slams y una decena de Master 1000, lo que podría haber engrandecido aun más estas cifras.


No es ningún secreto que el serbio siempre fue el tercero en discordia del Big 3, el primer espectador de la rivalidad más icónica del deporte. Sin embargo, y como demuestran los números, lejos quedan esos tiempos. Djokovic, siempre menospreciado por el público debido al gran carisma de Nadal y Federer, asumió el papel de villano y se dedicó a demostrar en la pista con números, con estadísticas, con rendimiento, lo que no puede dejarse a la subjetividad, que es el mejor tenista de la historia.



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