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Sánchez reta a Feijóo a un cara a cara semanal hasta el 23J

Los 6 motivos detrás de los 6 cara a cara que el presidente del Gobierno propone al líder del PP

Nunca se había visto algo así. Pedro Sánchez quiere hacer de su campaña política una serie de televisión: un nuevo capítulo todos los lunes. Eso sí, difiere de la ficción en que, en este caso, cada capítulo pocas novedades añadirá con respecto al anterior. Sería un contenido televisivo soporífero para los espectadores que, semana tras semana, verían cómo se desvanece la ya diluida imagen de seriedad de nuestra esfera política. Esta propuesta estaría lejos de la seriedad y, sobre todo, de la realidad, pues el bipartidismo ya es cosa del pasado. El PP ha rechazado la oferta y la ha calificado de “excéntrica”. Indudablemente lo es, por lo que cabe preguntarnos el porqué de esta excentricidad. ¿Qué está detrás de los seis cara a cara que Sánchez le ofrece a Feijóo?


El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo. Fuente: EFE

En primer lugar, hay que tener en cuenta el contexto; batacazo de la izquierda en el 28M. La imagen del PSOE queda muy deteriorada. Tras las elecciones autonómicas, se prevé que perderá la gobernanza en seis comunidades. En las municipales, pierde más de 1500 concejales y la alcaldía de grandes ciudades como Valencia y Sevilla. Sánchez ve que esta “marea azul” podría costarle el cargo y necesita recuperar a sus votantes y movilizarlos hacia las urnas, convocando desesperadamente unas elecciones generales anticipadas. Efectivamente, está desesperado por mantenerse en el poder y no se le ocurre otra cosa que aparecer una vez por semana en prime time como único protagonista de la izquierda española en los seis principales medios de comunicación televisivos. Pedir seis debates a 4 era más democrático, pero no tan conveniente y protagonístico. El primer motivo es muy claro: su presencia mediática.


Si bien seis cara a cara suponen mucha presencia televisiva, el sólo hecho de proponerlos es especialmente llamativo. Con esta sugerencia Sánchez busca llamar la atención. Es su estrategia desde el desastre del 28M. Empezó por liquidar su propio gobierno y convocar elecciones un 23 de julio. ¿Qué hay más atípico que eso? Nada más hacerlo, a la desesperada vinculó a los populares con la extrema derecha, que no es poco; y ahora le pide a Feijóo no uno ni dos, sino seis cara a cara, una propuesta de especial rareza. Si le sale bien, ya lo veíamos, presencia mediática: seis noches de protagonismo. Si le sale mal, se ensalza a sí mismo como valiente y atrevido con una propuesta tan extravagante, sumándole que ha hecho historia al proponer algo tan infrecuente. El segundo motivo queda claro: Sánchez necesita atención. Por eso no se queda en el discurso llano y busca hacerse ver con proclamas que resulten llamativas, aunque sean superfluas. Veremos cuáles serán las siguientes. No pasarán desapercibidas, os sorprenderán.


El tercer motivo es poner en un aprieto al PP, empezando por el hecho de ofrecerlo públicamente. En lugar de pactarlo en privado, negociar las fechas entre ambas partes y contactar con los medios de comunicación, como se suele hacer, ha preferido marcar él mismo los días, además, en un acto público y grabado. Esta es la tercera estrategia de Sánchez: pillar desprevenidos a sus oponentes y obligarles a actuar rápidamente. Ya lo hizo cuando convocó elecciones anticipadas. No sólo obligó a todos los partidos a iniciar una acelerada campaña, también dejó únicamente diez días al resto de la izquierda, sus socios de Gobierno, para que decidan qué hacer con su candidatura. Ahora sabe que esta propuesta de los cara a cara ha pillado desprevenido a Feijóo, y es consciente de que no podrá esquivarla. Objetivo cumplido.


El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una rueda de prensa en Moncloa. Fuente: EFE/Moncloa

El cuarto motivo por el que Sánchez ofrece este disparate es que, si Feijóo aceptase, el PP saldría perjudicado. Por un lado, aunque los populares disfrazasen esta aceptación como un símbolo de valentía, otros podrían verlo como una rendición del PP ante Pedro Sánchez y sus caprichos electoralistas, lo que podría llevar a algunos votantes de derecha indecisos a decantarse por votar a Vox, lo que separaría más aún a la derecha. Por otro lado, Alberto Núñez Feijóo no tiene una oratoria ni un poder de convicción tan fuerte como el que tiene Pedro Sánchez, siguiendo criterios estrictamente comunicativos, por lo que en seis cara a cara entre ambos candidatos podría resultar seis veces más convincente el líder socialista.


¿Y si no acepta? Aquí el quinto motivo. Si Feijóo no acepta el reto de Sánchez, la izquierda lo va a utilizar para señalar la debilidad del PP. De hecho, ya ha ocurrido. Feijóo ha renunciado a los seis cara a cara y la portavoz del PSOE, Pilar Alegría, ya ha entrado al trapo al plantear la disyuntiva “¿acepta o se esconde?” y preguntarse “¿qué problema hay o a qué tiene miedo el Partido Popular con debatir?”. Ahí está la trampa. Si acepta, la derecha queda dividida. Si no acepta, la derecha queda acobardada.


El último motivo por que el presidente tiende la mano a Núñez Feijóo para debatir seis veces es el intento de hacer unas elecciones bipartidistas y desbancar al sector Sumar/Podemos. De hecho, Yolanda Díaz no ha tardado en reaccionar, al advertir que “quien crea que el futuro de España se resume en una foto de Pedro Sánchez y Feijóo está fuera de la realidad de nuestro país”, apuntando que “el bipartidismo es el pasado”. Lo cierto es que la apuesta por seis cara a cara entre PP y PSOE resta la presencia de Sumar/Podemos en la campaña electoral, y ahí está precisamente el interés de Sánchez, que busca concentrar el voto de la izquierda en torno a su persona. De hecho, la vicepresidenta Nadia Calviño tras el 28M esgrimió que “es un hecho” que Podemos ha desaparecido, anhelando la mayoría absoluta socialista para el 23J.


La vicepresidenta segunda del Gobierno y líder de Sumar, Yolanda Díaz. Fuente: EFE

En conclusión, esta tendida de mano pública del presidente del Gobierno al líder de la oposición es un movimiento más en el tablero político. Pedro Sánchez ha apostado por una estrategia bipartidista basada en su presencia y sus sobresalientes llamadas de atención, en ser él quien marca el paso de la campaña y pille desprevenidos a los demás grupos políticos para que salgan perjudicados hagan lo que hagan. Sabe cómo lograr el jaque mate que le mantenga cuatro años más en la Moncloa. Con todo medido, tiene claro que ganará el juego. Un juego donde no gana quien mejores fichas traiga, sino quien mejor sepa jugarlas.

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