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Secretos del cine que seguro que no conocías

Todos hemos vivido la experiencia de ir a ver una película en la gran pantalla, pero la mayoría no conocemos los secretos que esconden las salas de cine.
¿Te atreves a descubrirlos?

Antes de ver una película hay que asegurarse de comprar unas buenas palomitas pero… ¿desde cuándo se empezó a comer este alimento en el cine?


Para saber la respuesta tenemos que viajar en el tiempo a 1929, cuando Estados Unidos sufrió la Gran Depresión y más de 13 millones de personas acabaron en el paro. Debido a la dura situación, el cine ganó popularidad como medio de evasión.


Antes de esto, solo las clases pudientes podían disfrutar de la experiencia cinematográfica. Por ello, las salas contaban con alfombras y otros objetos decorativos parecidos a los de las óperas y teatros. En consecuencia, comer no estaba permitido debido a la delicadeza de estos.


En 1927 el cine se abarató, se introdujo el sonido en las películas y se permitió comer en las salas. El aperitivo más popular eran las palomitas ya que eran accesibles para los empobrecidos espectadores debido a la abundancia de maíz en EEUU.


Los propietarios de los cines se percataron de esto e introdujeron la posibilidad de comprar palomitas dentro de sus establecimientos. Este snack se ligó al cine de forma definitiva tras la Segunda Guerra Mundial cuando ganó la batalla a los caramelos ya que estos se dejaron de producir debido a la falta de azúcar.


Y hablando de palomitas… ¿por qué explotan?


Es fascinante pensar que un grano de maíz puede transformarse en una palomita simplemente aplicando calor. De hecho, los nativos americanos afirmaban que en cada grano vivía un espíritu que se enfadaba cuando se calentaba y mostraba su cólera haciendo explotar la envoltura que lo retenía.


Los granos de maíz están cubiertos por una corteza no porosa llamada pericarpo. Dentro de esta, se encuentra el embrión junto con el agua y el almidón que lo nutre.

Cuando el grano alcanza los 100ºC, su interior se transforma en una sustancia gelatinosa y el agua se evapora. Este vapor intenta escapar, pero la corteza se lo impide. Al llegar a 175ºC, la presión dentro del grano llega a aproximadamente 9 atmósferas y la corteza exterior se rompe. La parte blanca o amarillenta de una palomita corresponde al almidón que emerge con la explosión, expandiéndose y enfriándose rápidamente.


A diferencia de lo que se piensa, los característicos “pops” y saltos que hacen las palomitas mientras se preparan no se deben a la rotura de la cobertura, sino a la salida del vapor de agua del interior del grano hacia el exterior.


Además, también se suele pensar que todos los tipos de granos sirven para hacer palomitas, pero esto no es así. Solo los de tipo Zea mays everata Sturt son los indicados, e, incluso estos, para convertirse en palomitas, necesitan entre un 13.5% y un 14% de humedad.


Ya tenemos nuestras palomitas listas y es hora de coger asiento pero… ¿alguna vez habéis pensado por qué las butacas de las salas de cine son rojas?


Para contestar esta pregunta tenemos que remontarnos a la Francia del siglo XVIII. Antes de que se inventara el cine la gente solía entretenerse con el teatro y tanto era su éxito que se convirtió en lugar de encuentro social.


Por ello, decidieron tapizar los asientos de azul debido a que hacía resaltar las pelucas empolvadas y trajes de color pastel que vestían las mujeres de la época. Sin embargo, la moda fue cambiando y las mejillas enrojecidas se convirtieron en tendencia entre las damas, por lo que para que conjuntasen con los asientos, estos se volvieron rojos.


Durante la obra no se apagaban las luces para que se pudiese admirar la belleza de las mujeres de la sala. Se cree que cuando los cines se crearon, este color fue adaptado a sus butacas.


Otra hipótesis de sus uso es que el rojo deja de ser visible en la oscuridad antes que otros colores y por tanto, para salas oscuras como el cine, es de gran utilidad.



El efecto Purkinje respalda que el rojo deja de ser visible antes que otros colores. Fuente: https://www.iluminet.com/que-es-efecto-purkinje/

Es hora de ver la película, el público está expectante, pero se te pasa por la cabeza: ¿Cuál fue la primera película que se proyectó?


Cuando pensamos en una película, solemos imaginarnos largometrajes de más de más de una hora. Sin embargo, la primera película proyectada duró solamente 46 segundos. Se trataba de La salida de los obreros de la fábrica Lumière y se estrenó de forma comercial (cobrando un franco por entrada) el 22 de marzo de 1895 en la Sociedad Francesa de Fomento de la Industria Nacional. El éxito fue inmediato.


Auguste Marie y Louis Jean Lumière se vieron influenciados por el amor hacia la fotografía de su padre y ya desde muy pequeños dominaron las diferentes técnicas de este arte. En 1895, los hermanos crearon el cinematógrafo, un aparato que era a la vez cámara y proyector.


Auguste y Louis decidieron grabar a los trabajadores de su propia fábrica de cámaras, pero no se trató de una escena espontánea. Los directores crearon tres versiones hasta dar con la que les satisfizo y no dudaron en dirigir a sus figurantes exigiéndoles que no mirasen a la cámara.


Sea como fuere, este cortometraje de apenas 46 segundos marcó el inició de una gran revolución.




La película ha sido todo un éxito y es hora de volver a casa, pero antes no puedes dejar de preguntarte: ¿Cuándo aparecieron los créditos en las películas?


Gracias a la invención del cinematógrafo, comenzaron a surgir numerosos proyectos audiovisuales de entretenimiento y, en consecuencia, nació la necesidad de reconocer a los autores de las obras.


En 1897, para reservar los derechos de su película Pelea de almohadas, Thomas A.Edison decidió colocar en frente de la lente de proyección un cartel que ponía "copyright T.A.Edison 1897" durante todo el largometraje.


Lente de T.A.Edison. Fuente: https://www.cinepremiere.com.mx/creditos-en-las-peliculas.html

Este hecho hizo que los directores empezasen a recurrir a dibujantes profesionales para diseñar tarjetas de cartón con sus nombres y el de los actores. Estas se ponían delante de la cámara cuando se iniciaba la filmación y así aparecían en el resultado final.


Cuando apareció el cine con sonido, los créditos fueron acompañados de obras sonoras y se crearon las transiciones, también llamadas “swipes".


Esta tendencia duró varios años hasta que Saul Bass introdujo los créditos junto a escenas que enganchaban al público. Tanto él como su mujer Elaine trabajaron de manera exitosa con grandes personajes del cine como Alfred Hitchcock o Martin Scorsese. Lo destacable de estos créditos es el gran uso del color y el dinamismo, aunque los diseños seguían siendo dibujados con tinta y lápices.


Ejemplos de los trabajos de Saul y Elaine Bass. Fuente: https://www.cinepremiere.com.mx/creditos-en-las-peliculas.html

El primer audiovisual que utilizó créditos generados por computadora fue la película de Superman de 1978. La audiencia se quedó atónita ; era la primera vez que veían el nombre de los autores desplazarse hacia adelante con barridos alucinantes.



Poco a poco la edición de los créditos fue evolucionando y se pasó a exhibirlos al final de los filmes. Hoy en día, muchas películas recurren a la proyección de escenas después de los créditos (escenas post-créditos) para forzar al espectador a presenciarlos.


El cine es un lugar lleno de historias, muchas de ellas ocultas ante nuestros propios ojos. Y es solo cuando nos preguntamos el origen de las cosas cuando verdaderamente podemos apreciarlas.



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