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Suecia se lleva el Mundial de Floorball Femenino

Las suecas conquistan Singapur y revalidan el título por novena vez consecutiva, tras vencer a Finlandia por 6-4 en la final


Suecia se hace con el título mundial. Fuente: IFF

El floorball es un deporte sencillo, consiste en dos equipos que se enfrentan entre sí para conseguir marcar más goles en los sesenta minutos de juego. El uso del palo o stick, los jugadores en el campo (seis, normalmente un portero y cinco jugadores) o la dinámica del juego hacen que sea un deporte usualmente comparado con el hockey hielo, cuyo reglamento es muy similar con diferencias evidentes como, mismamente, el terreno de juego (en el floorball se juega en pista cubierta y sin patines).


El floorball es un deporte sencillo, sí, y eso explica que sea muy común su práctica en colegios e institutos, pero jugar un buen floorball es muy complicado. O si no, que se lo pregunten a las rivales de la selección femenina sueca de floorball, una selección casi invencible que el pasado domingo levantó en Singapur por novena vez consecutiva el trofeo que la reconoce como la mejor selección del mundo. Las suecas demostraron un juego impecable durante todo el torneo con unos números de vértigo: 74 goles a favor y 14 en contra.


Singapur fue el país elegido para acoger la 14ª edición del mundial femenino de floorball, torneo que enfrenta a 16 selecciones divididas en cuatro grupos de cuatro. Los ganadores de los grupos A y B pasarían directamente a los cuartos de final, y los últimos clasificados de los grupos C y D quedarían eliminados. Los otros 12 equipos jugarían un partido extra para hacerse con una de las otras 6 plazas de los cuartos de final. Tras ellas, se disputarían las semifinales y, finalmente, la deseada final. Los equipos eliminados continuarán compitiendo entre ellos para saber su posición final en el ranking del mundial. Un formato algo complicado, cierto, pero eficaz de todas maneras.


Aficionados suecos animan a su selección. Fuente: IFF

La razón para la ligera ventaja de los ganadores de los grupos A y B es que en estos grupos se repartieron las mejores 8 selecciones del mundo según el ranking de la IFF (International Floorball Federation): Suecia, Finlandia, Suiza, República Checa, Polonia, Eslovaquia, Noruega y Letonia. Equipos, sin duda, llamados a dar un gran espectáculo y lograr grandes cosas en el mundial.


Durante esta fase se demostró la superioridad de una Suecia que parecía imbatible con resultados como un 3-20 frente a Eslovaquia, un 1-6 a República Checa y un 25-1 a Polonia. Por otro lado, Finlandia (la otra finalista) tampoco se quedaba atrás, pasando también como primera de grupo endosándole un 1-14 a Letonia, un 9-5 a Suiza y un 6-3 a Noruega. Las que serían las dos finalistas del mundial mandaban así su candidatura para hacerse con el trofeo.


En los cuartos de final las dos finalistas se vieron las caras con dos selecciones que habían logrado superar su partido anterior del cual estaban exentas tanto Suecia como Finlandia. Suecia se enfrentó a Letonia en un partido en el que las letonas poco o nada pudieron hacer para evitar la victoria sueca, con un resultado final de 13-3 que suponía un golpe sobre la mesa del combinado sueco. Finlandia, por su parte, no se quedó atrás, y les siguió el ritmo a las vigentes campeonas con un 11-2 a la selección de Polonia. Los otros dos partidos fueron un Suiza 8-4 Eslovaquia y un República Checha 13-1 Letonia, con un partido magistral de las checas.



Las jugadoras finlandesas celebran un gol. Fuente: IFF

Las semifinales llegaron y las cuatro aspirantes al título se enfrentaban en partidos en los que podía pasar de todo. La primera semifinal enfrentó a Republica Checa y Finlandia, quien arruinó el sueño de las checas con un 8-4 que clasificaba a Finlandia a la gran final. Por el otro lado del cuadro, Suecia y Suiza se veían las caras en el que fue el primer momento del mundial en el que las suecas se vieron contra las cuerdas, pero sabiendo resistir para ganar el partido 4-2 y plantarse en otra final del mundo.


El domingo 10 de diciembre tuvo lugar el partido más importante del año en el que se veían las caras las dos selecciones más fuertes del panorama mundial: Suecia y Finlandia. Un partido que, por el nivel mostrado por ambas selecciones durante el mundial, debía ser igualado, trepidante y apasionado. Nada más lejos de la realidad. En el primer tercio Suecia ganaba 6-0 y prácticamente sentenciaba una final con un juego maravilloso.



Las jugadoras suecas celebran el título. Fuente: IFF

"Floorball looks easy when you see Sweeden play" se escuchaba en la retransmisión ofrecida por la IFF. Porque sí, el floorball es fácil, pero jugar como jugaba Suecia es prácticamente imposible, por mucho que las suecas traten de convencernos de que no. El partido continuó con Finlandia arriesgando más para acercarse en el marcador y Suecia tratando de mantener la renta conseguida, algo que lograron pese a los 4 goles de las finlandesas, acabando la gran final con un 6-4 a favor de las suecas.


Así, el combinado sueco levantó la copa del mundial por novena vez consecutiva. Sí, novena vez consecutiva. Algo sencillamente increíble y que demuestra la superioridad total de Suecia en el mundo del floorball femenino.

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