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¿Suicidarse está de moda?

Un análisis de los motivos que han permitido el crecimiento de las tasas de suicidio en España

¿Ir al psicólogo está normalizado? ¿Hablar de problemas de salud mental nos convierte en débiles? La sociedad en la que vivimos probablemente te respondería rotundamente que sí a la primera pregunta y que no a la segunda, pero la realidad es que vemos en el día a día cómo se minimiza la importancia de la salud mental. Si estar cansada físicamente es normal, ¿por qué no iba a serlo estarlo psicológicamente?


Este artículo nace de una necesidad, de una urgencia. En España, este año hemos batido el récord de suicidios, llegando a la cifra de 4000 personas. Escalofriante, ¿verdad? Pero es una realidad que hay que visibilizar para poder solucionar. Más de cuatro mil personas consideraron que morir era la única vía para salvarse de su propia mente. Más de cuatro mil familias destrozadas. Ante estas circunstancias cabe preguntarse, ¿qué podemos hacer como sociedad y como individuos?


Robin Williams, encontrado muerto en su casa tras suicidarse en 2014. Fuente: La Razón

En primer lugar, mejorar el sistema sanitario público. Nuestra sanidad lleva ya años en decadencia, y esto afecta tanto a la atención primaria como a otras problemáticas como la salud mental. Hay seis psicólogos públicos por cada 100.000 habitantes. ¿Cómo se permite esto? Con tantos pacientes no se puede llevar un buen seguimiento. Es imposible. Y no sirve el argumento de los psicólogos privados. La salud es un derecho y no un privilegio, y todos deben tener la accesibilidad a este tipo de profesionales con un tratamiento de calidad. Además, se ha demostrado que destinar dinero a la sanidad, al igual que a la educación, no es un gasto sino una inversión. Si las personas están sanas, pueden ser mucho más productivas en sus trabajos, y esto hace que la economía del país mejore. El hecho de que los ciudadanos sean más productivos no sólo contribuye al desarrollo económico sino que también reduce los gastos destinados a las ayudas por desempleo o precariedad.


En segundo lugar, la educación siempre es un factor esencial en todas las problemáticas. Educar a nuestros niños y niñas a tratar de manera natural temas como las enfermedades mentales o la salud mental, hará que poco a poco se vaya produciendo un cambio en la mentalidad de la población. Si al sentirte mal tienes a tu alrededor un entorno seguro en el que puedes hablar y compartir con naturalidad tus preocupaciones, probablemente estés más dispuesto a luchar contra tus monstruos.


Por otra parte, podemos observar que uno de los grandes ascensos de la tasa de suicidios se produce con la aparición de las redes sociales. Cada vez se le da más pronto un móvil a un niño, y este no es lo suficientemente maduro ni está lo suficientemente consciente como para saber usarlo. Hay muchos estudios que afirman que usar las redes sociales más del promedio de horas aconsejado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) es muy dañino para el cerebro y la salud mental. Y la realidad es que nuestros niños y jóvenes excede ese tiempo. Además, es curioso observar cómo los hijos de los grandes empresarios del mundo de la tecnología reciben aparatos electrónicos mucho más tarde, probablemente porque conocen de primera mano el peligro que conllevan.


Fuente: Source Centers for Disease Control and Prevention
Fuente: Centers for Disease Control and Prevention

Además, la vida ajetreada que llevamos en la actualidad no nos permite pararnos a respirar y es fuente de estrés para la mente. La mente, un complejo instrumento al que hay que cuidar y prestar atención. Es fundamental invertir en aquello que nos convierte en un país funcional y que contribuye a mejorar nuestro Estado de Bienestar. Por rentabilidad, por humanidad y por justicia.



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