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The Killer es tan fría como su director

Actualizado: 20 nov 2023

David Fincher nos trae otro thriller digno de su nombre, protagonizado por Michael Fassbender


Ya se puede disfrutar en Netflix de la nueva película de David Fincher, el director de grandes obras como Seven (1995), El club de la lucha (1999), Zodiac (2007) o La red social (2010). Su nueva cinta, The Killer (El asesino en España) nos muestra al director americano depurando su estilo y su manera de contar historias.


El asesino recibe su nombre de la profesión de su protagonista, un sicario sin nombre interpretado por Michael Fassbender. Después de que un trabajo salga mal, sus contratantes intentarán deshacerse de él, hiriendo a un ser querido en el proceso, tras el que el Asesino buscará vengarse.


Póster oficial de The Killer (2023). Fuente: IMDb

La película adapta la novela gráfica epónima de los artistas franceses Matz (guion) y Luc Jacamon (dibujo). Dicha adaptación viene de manos de Andrew Kevin Walker, guionista de Seven. El panorama actual cinematográfico parece estar lleno de asesinos a sueldo y tipos duros –la saga John Wick, la trilogía de El ecualizador, parodias como Bullet Train, etc– pero lo que diferencia a esta película del resto es su estilo y su ritmo.


Para empezar, Michael Fassbender interpreta al Asesino con una sobriedad bressoniana más comparable a un maniquí que a un ser humano, pero por una muy buena razón. El Asesino se ve a sí mismo como el profesional perfecto, su lema durante la historia siendo “Anticipa, no improvises”. Él sabe que tiene que ser frío y calculador para hacer su trabajo, y su narración interna no existe tanto para informar a la audiencia de lo que piensa como para convencerse a sí mismo.


Lo cierto es que al Asesino las cosas le suelen salir mal; la sinopsis lo ha dejado claro. No es una máquina de matar perfecta como John Wick o invencible como Denzel Washington en El ecualizador. Él es humano, como todos nosotros, pero la interpretación de Fassbender lo oculta para que el espectador esté atento y busque dicha humanidad durante la historia. Se miente así mismo, a veces actúa de forma impulsiva… a pesar de su cruel profesión, acabas entendiendo al personaje y empatizando con él.


Michael Fassbender y Tilda Swinton en The Killer (2023). Fuente: Just Jared

Otro elemento importantísimo de la obra que ayuda a ponernos en su lugar es el uso de perspectiva. Casi nunca vemos ni escuchamos algo que el protagonista no pueda captar él mismo. Es el propio lenguaje cinematográfico el que le muestra tal y como es. La cinematografía es cercana y, el diseño de sonido, íntimo. Este último apartado es simplemente magistral, te transporta al momento en pantalla, como si fueras el propio Asesino, y lo consigue tanto en los momentos pequeños (el Asesino poniéndose unos auriculares) como en los más espectaculares (los asesinatos).


También hay que mencionar la banda sonora de Trent Reznor y Atticus Ross –compositores de otras películas de Fincher como La red social, The Girl with the Dragon Tattoo (2011) o Perdida (2014)–, quienes intentan ir más allá a la hora de definir lo que puede ser una composición musical y consiguen transmitir el tema de la película (las pulsiones que reprime el Asesino con su frialdad) a la perfección. No puede faltar destacar la actuación de Tilda Swinton, quien interpreta con divertida elegancia y naturalidad a una asesina rival. Además, la película seguramente tenga la mejor pelea mano a mano del cine de este año, no os la podéis perder.


Por último, mucho se ha hablado en círculos de cine sobre cómo la película es un comentario sobre la carrera de Fincher, un director igual de frío y calculador cuya profesionalidad absoluta interiorizada le lleva a repetir tomas hasta llegar a las tres cifras. Yo estoy de acuerdo, pero no por esa comparación. Nadie que grabe una toma decenas de veces es frío y calculador. El perfeccionismo solo puede surgir de una pasión desmedida, y eso es lo que motiva a Fincher, no el simple reconocimiento intelectual.


David Fincher en el estreno de la película en el Festival de Venecia. Fuente: The New York Times

Así lo dijo el director de fotografía de la película, Erik Messerschmidt, en una entrevista con The Film Stage: “La gente habla del número de tomas como algo peyorativo. O hablan de la naturaleza obsesiva como una forma de crítica. Yo no lo veo de esa manera… Yo creo que a David le importa mucho la película que está haciendo, ¿sabes? Y le importa muchísimo la gente con la que trabaja.”


A Robin Wright, protagonista de House of Cards (2013 - 2018) y más tarde directora de varios episodios, Fincher le dio el siguiente consejo: “Lo más importante es el comportamiento a lo largo del tiempo”. Es decir, quién es esta persona y qué es lo que hace. Alguien obsesionado por el comportamiento humano, por entenderlo y representarlo, sólo puede estar motivado por una curiosidad y un amor infinito hacia dicha gente. The Killer es tan fría como su director, en el sentido de que, aunque lo parezca, apenas lo es.


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