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Un panorama desolador: la generación que tiene perros pero no hijos

España arroja unos datos terribles en cuanto a nacimientos. Mientras, la inacción política para asegurar un futuro a los jóvenes es inexplicable


En España ya hay más perros que niños. Fuente: InfoBae

I. El maestro Rafael de Paula dijo en una ocasión “a mí me gustaba torear con algunas gotitas de esas que caían del cielo”. Pues bien, lo cierto es que esas gotitas que caían del cielo – lluvia para los modernos, pero más elegantes son las palabras del maestro – han sido, incuestionablemente, las protagonistas de esta Semana Santa. Así pues, espero que hayan disfrutado ustedes de estos días de celebración y, como defensor casi a ultranza de la rutina, deseo que el retorno a las batallas diarias de cada uno no hayan sido sinónimo de calvario y cruz para nadie. De nuevo y como todavía me dejan soltar mis sermones por aquí, he vuelto para acometer tales labores. ¡Qué alegría encontrarnos!

 

II. El caso es que, en mitad de esta semana santa bañada en agua bendita, distintos medios de comunicación publicaron una noticia que tuvo una notoria relevancia. El titular en cuestión denunciaba el evidente drama poblacional que sufrimos: “En España hay 3 millones más de perros que de niños”.  Por lo visto, en nuestro país viven 9,3 millones de canes y tan solo 6,6 millones de niños menores de 14 años. Un delirio absoluto y un despropósito como país que debería acaparar la atención de cualquier responsable político. ¿Van a pagar impuestos los perros? ¿Van a trabajar y a levantar edificios? Pues de momento, aunque sus dueños sí harán algunas de esas actividades, los animales no creo.

 

Parece que los jóvenes en España no tienen hijos, aunque sí recogen heces de las aceras – no todos –. No nacen niños en nuestro país, pero sí se crean perfiles de Instagram para perros. En medio de ese tremebundo y desolador panorama que tienen delante los jóvenes para formar una familia, algunos miembros del gobierno comparecieron también en la propia Semana Santa para anunciar nuevas medidas “sociales”. La Anunciación al pueblo estaría protagonizada, esta vez, por el arcángel Bolaños, San Urtasun y Santa Pilar Alegría, entre otros. La buena nueva era la siguiente: los mayores de 65 años podrán acudir al cine por el módico precio de dos euros.

 

Para tan digno milagro, el Ministerio de Cultura necesitará de una limosna de los fieles  – contribuyentes – que asciende a los 12 millones de euros. Curiosamente y según el Instituto Nacional de Estadística (INE), los mayores de 65 años son el único grupo poblacional cuyo poder adquisitivo ha aumentado en España en los últimos quince años. ¿Saben qué grupo ha sido aquel cuyo poder adquisitivo más ha disminuido? El de los que tienen perros pero no hijos, aquellos que están entre los 16 y los 29 años: han perdido un 11,2% entre 2008 y 2022.

 


Los jubilados son los únicos que ganan poder adquisitivo. Fuente: INE

III. Por no quedarnos ahí, hemos conocido los datos del paro juvenil de los países de la Unión Europea y, ¿a qué no saben cuál es el que arroja una mayor tasa? Efectivamente, España con un 28,2 % de paro juvenil. Y ya por rematar la concatenación de datos tan halagüeños, conocíamos que también España es el país de la OCDE en el que más preocupados están los jóvenes ante el evidente problema de acceso a la vivienda. El 81,7% de los jóvenes lo considera como una de sus principales preocupaciones.

 

La generación que no tiene hijos pero sí perros, que no puede ir gratis al cine pero sí pagárselo a una persona de 65 años con renta fija mensual, dos pisos en propiedad y un coche a su nombre; es incapaz de emanciparse.  Según un informe del Consejo Económico y Social, la realidad en nuestro país allá por 1984 era bien distinta a la actual, pues solo un 24% de los jóvenes precisaba del apoyo económico familiar para vivir. "Una historia que habla de tiempos vividos", que decía la canción... En la actualidad, el 83,7% de los jóvenes españoles no puede emanciparse.

 

Si no pueden comprar una casa, no pueden tener un coche en propiedad ni llenar el depósito de gasolina y tampoco pueden emanciparse, ¿cómo van a formar una familia en la España del 2024? Quizás no lo recuerden, pero en su día se profetizó que, para alcanzar aquel éxito, el camino pasaba por obtener un título universitario. ¿El resultado? Títulos y diplomas se multiplicaron como los panes y los peces bajo la idea de que tener muchos graduados universitarios era sinónimo de progreso, primando número antes que calidad. Tras el empache educacional tenemos muchos titulados pero, ¿dónde están los nacimientos?,¿qué clase de progreso es el hecho de no poder formar una familia?

 

En 2023, se registró la cifra de nacimientos más baja en nuestro país. Fuente: INE

IV. Pues bien, la realidad de todo esto es que en el año 2023, España, registró un dato desazonador – otro más, dirán algunos –, pues en nuestro país nunca antes se habían producido tan pocos nacimientos. Un total de 322.075 niños iniciaron su andadura mundana, la cifra más baja desde el comienzo de los estudios, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). ¿Tenemos o no tenemos un problema?

 

Sin embargo, ni se llevan a cabo políticas desde el gobierno central para atacar las terribles cifras ni tan siquiera hay intención de denunciar públicamente la situación y decir “vamos a ver, señores, aquí tenemos un problema”. Debería ser prioridad nacional que en un país no nazcan niños, aunque solo sea por un tenebroso interés secundario de mantener a flote la maquinaria estatal. Esto último lo resumía a la perfección Miguel Rovira en su última intervención en ViOne: “no se está promocionando el tener hijos, incluso pensando de manera egoísta y economista, para la supervivencia del Estado”. Pues bien, ni con esas.


Urge tomar medidas políticas encaminadas a facilitar que los jóvenes formen una familia, y no solo las reducciones fiscales que alguno tímidamente propone en función del número de hijos por cada hogar. Todavía más necesarias que las medidas de índole económica son las sociales, como facilitar el acceso a la primera vivienda y construir nuevos hogares, aunque esa construcción sea pública – algo a lo que muchos parecen, todavía, tenerle miedo –. No es lógico que salga el delegado de urbanismo del Ayuntamiento de Madrid, una de las ciudades con más problemas de vivienda en España, vanagloriándose de que desde el gobierno municipal van a convertir edificios históricos en apartamentos turísticos. ¿Es broma, señor Carabante?

 

V. Y como insensato alegato final, concluiré diciendo que las reducciones fiscales están muy bien pero no son suficientes, igual o más importante es crear núcleos urbanos sólidos y fomentar la vida social en ellos mediante el impulso decidido del pequeño comercio local; creando comunidad para permitir el desarrollo del individuo y sus proyectos vitales dentro de ella. Los pisos turísticos traerán dinero a unos pocos, pero privan de vivienda a unas muchas posibles familias o jóvenes. En cuanto a cifras turísticas vamos sobrados, lo de los nacimientos ya… para otro momento, ¿verdad señores políticos?

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