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Una ciudad, dos mundos

En el corazón de la bulliciosa Las Vegas, existe un mundo oculto que pocos conocen: más de 300 kilómetros de túneles subterráneos que serpentean debajo de la ciudad del pecado. Estos pasadizos subterráneos, originalmente diseñados como parte del sistema de drenaje pluvial de la metrópolis, han encontrado una inesperada función como hogar para muchas personas que viven en la indigencia

Los túneles


La ciudad de Las Vegas se encuentra en medio del desierto por lo que el clima se caracteriza por ser árido y seco: los habitantes tienen que sobrevivir con apenas 110 mm al año de precipitaciones y unas temperaturas que pueden llegar a superar los 45ºC. Precisamente, debido a la aridez del suelo y la falta de absorción, cuando llueve se suelen producir grandes inundaciones.


Para solucionar este problema, en la década de los 70, se empezó a construir una red de túneles subterráneos que ayudasen a drenar el exceso de agua. A lo largo de los años, la infraestructura se ha ido expandiendo gradualmente para adaptarse al crecimiento urbano y, aunque no hay datos oficiales, se estima que hoy en día su longitud total puede oscilar entre los 300 y los 500 kilómetros de largo.



Los dos mundos de Las Vegas. Fuente: QPasa

La vida bajo tierra


Estos túneles, en su mayoría oscuros –para adentrarse en ellos se debe llevar una linterna- y húmedos, se han convertido en un refugio para cientos de personas sin hogar que buscan resguardarse de las inclemencias climáticas y encontrar un lugar donde poder descansar: gracias a las paredes de hormigón, los desagües sirven como refugios frente a las altas temperaturas o los fuertes vientos.


Pero la vida en los túneles no es nada fácil. El acceso a servicios básicos como agua potable, electricidad y saneamiento es muy limitado –por no decir inexistente- y la constante amenaza de inundaciones o derrumbes añade un elemento adicional de peligro. En una entrevista para la BBC, Rick, que lleva viviendo 35 de sus 75 años en los túneles, relata cómo vio morir a una mujer que intentaba cruzar la corriente del canal: “Le gritamos. Llevaba un niño a la espalda, y no lo consiguió. Ambos murieron. Es algo que no olvidas”. Y es que las condiciones de vida son extremadamente duras y los residentes deben ingeniárselas para sobrevivir entre ratas “de un tamaño que asustan a cualquiera”.


Entre estos habitantes, se encuentran individuos con diferentes antecedentes. Algunos son veteranos de guerra que luchan con las secuelas físicas y mentales de su servicio; otros son ciudadanos que han perdido sus empleos y hogares debido a la crisis económica que azotó la ciudad en años pasados. Pero, también hay personas sin papeles o simplemente individuos que han caído en las drogas y se han desconectado de la sociedad.


A pesar de las dificultades, han encontrado formas de organizarse y crear una comunidad en la que apoyarse, compartir recursos, conocimientos sobre supervivencia… "tenemos lo que llamamos una mentalidad de tribu y construimos relaciones", explica Robert, director de divulgación de la organización Shine A Light, cuyo principal objetivo es ayudar a las personas sin techo de la ciudad. Estos lazos de solidaridad les brindan un sentido de pertenencia que les ayudan a mitigar la soledad y el aislamiento con el que se enfrentan.


Precisamente, la comunidad que han creado es tan fuerte que “cada túnel tiene su propia personalidad”, afirma el propio Robert, quien una vez también fue un habitante del subsuelo. “Hay algunos más organizados, con ciertas jerarquías; algunos son muy básicos, pero en otros sus habitantes han construido sistemas de alumbrado, los han acondicionado, han puesto muebles…”. Este es el caso del conocido como túnel de Ali Baba, al oeste de la lujosa zona del Strip, donde sus inquilinos amueblan sus viviendas con todo tipo de enseres recogidos de la basura.


Túnel repleto de muebles para hacerlo más hogareño. Fuente: Business Insider

Lo que pasa en Las Vegas, se queda en Las Vegas


“Estamos a 55 pies -unos 16 metros- por debajo de donde se está almorzando por 1.000 dólares”, sentencia el voluntario de Shine A Light, Joe Riordan. Y es que en la superficie, se levantan lujosos hoteles, casinos y restaurantes como el Bedford, de la famosa Martha Stewart, donde un filete puede llegar a costar 109 dólares y una botella de champán 1.500.


En almuerzos como esos, habitaciones de hotel, taxis, tiendas, conciertos, póker, la ruleta y demás juegos de azar de los casinos, los turistas gastaron el año pasado 44.900 millones de dólares, sin sospechar que bajo sus pies una ciudad entera sobrevive a base de sándwiches donados y lo que encuentran en la basura: "Los habitantes de los túneles sobreviven de las sobras, del exceso de Las Vegas. Recorren los casinos, buscan el dinero que ha caído al suelo o ha quedado en las máquinas, mendigan entre los turistas", señala Matthew O'Brien, primer periodista en investigar sobre esta doble realidad en 2007.



Los túneles están cerca de famosos casinos y resorts. Fuente: BBC Mundo, Ronda Churchill

La solución del gobierno


Las Vegas, una urbe en la que el lujo y las drogas se entremezclan, es un imán y una fábrica de personas sin hogar. Es por ello que, desde finales de 2019, se ha aprobado una ley municipal que convierte descansar, sentarse o vivir en las aceras como un delito penalizable con hasta 1.000 dólares de multa y seis meses de cárcel.

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