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Yolanda Díaz y Évole, una charla en la trinchera

La ya candidata de Sumar a la Presidencia del Gobierno se sienta con Jordi Évole para hablar del complejo contexto que rodea su candidatura

No dio grandes titulares. Tampoco nadie los esperaba. El propio Évole, con años de profesión a sus espaldas, sabía con antelación que muy dificilmente iba a acorralar a una mujer que pertenece a ese grupo de personas que, por su bagaje en política, se han convertido en expertos de ese arte de responder preguntas sin hacerlo, de, en definitiva, evadirlas con discreción.


Yolanda Díaz y Évole en plena entrevista. Fuente: La Sexta

Es cierto que la expectación no era pequeña, pero también se tomaba con cautela. Poca gente esperaba lanzamiento de cuchillos de una candidata acostumbrada a la sonrisa como escudo, y mucho menos destruir puentes que todavía quedan pendientes por construir. Pero Jordi Évole no se dio por vencido, y trató de apretar al máximo a la Ministra de Trabajo en busca de romper esa estrategia tan propia como es la de no mojarse demasiado en según qué temas, creando una enorme horquilla temática que fue desde su conflicto con Podemos hasta la donación (o no) de armas a Ucrania que haría un supuesto gobierno presidido por ella, pasando incluso por la forma del estado.


La entrevista, como reconocieron durante su emisión, fue grabada de manera posterior al acto de Margariños en el que se lanzó oficialmente la candidatura de Yolanda a la presidencia del gobierno, por lo que todas las cartas estaban ya sobre la mesa. En concreto, las relativas a su ruptura (el tiempo dirá si temporal o definitiva) con Podemos.


La Vicepresidenta del Gobierno no ocultó su descontento por la ausencia de 'los morados' en el acto, comparando su ausencia a la presencia de otras formaciones como Más Madrid o Compromís. Algunas figuras fuertes de los morados, aunque sin sorpresa alguna, sí que estuvieron presentes en el acto (como fue el caso de Ada Colau, alcaldesa de Barcelona o María Eugenia Rodríguez Palop, cabeza de lista de la formación en las pasadas elecciones europeas, aunque siempre muy cercana a Yolanda Díaz), pero la formación a título oficial no acudió al acto, lo que se interpretó como una auténtica declaración de intenciones. En ese momento, el plató paso a ser una trinchera en la que Yolanda Díaz, con sus respuestas, se protegía de fuego amigo.


Yolanda Díaz, Pablo Iglesias e Irene Montero en su etapa de compañeros. Fuente: El Confidencial

Jordi Évole la enfrentó contra el tiempo: le mostró dos papeletas electorales; una con el nombre de Sumar y encabezada por ella misma, y otra con el nombre de Podemos y encabezada por Irene Montero, como un reflejo de lo que pasará el próximo diciembre si el destino no cambia. Pero de nuevo, la Ministra aseguraba que su objetivo es tratar de evitar esa situación a toda costa, pero la realidad es que, sea responsabilidad de una parte u otra, esta posibilidad tiene hoy más enteros de ocurrir que hace unos meses.


Pero si hubo un nombre que sobrevoló la entrevista este fue el de Pablo Iglesias. Responsable de su elección como sucesora en el espacio político (a dedo, como reconoce la propia Yolanda) y, desde hace unas fechas, su máximo azote de la formación morada. Y es que, con la libertad que confiere no estar en política activa pero seguir fuertemente vinculado a ella, Pablo Iglesias se ha permitido algunas licencias con la vicepresidenta, que han sido interpretadas como aquello que piensa la dirección de Podemos pero que no dice por prudencia. Especialmente dura fue su reacción en plena polémica con Irene Montero por la nueva ley de libertad sexual, recordada por el periodista, acusando (sin mencionarla) a Yolanda de seguir una estrategia "miserable, cobarde y políticamente estúpida" al ponerse de perfil en el asunto. Que Pablo Iglesias sigue siendo parte importante de las decisiones actuales de Podemos, pese a no ostentar cargo alguno, pocas personas lo dudan a día de hoy, pero incluso la propia líder de Sumar reconocía que no esperaba que la sombra del exlíder de los morados fuese tan alargada.


Pocas certezas se pueden sacar del programa más allá de las evidentes: que Yolanda Díaz no planea presentarse en coalición con el PSOE o, que no tiene intención ninguna de reclutar a Macarena Olona para su proyecto. Entre todas las incógnitas algo sí quedó claro: al menos de momento, la candidatura de la izquierda alternativa (aunque Yolanda trata de alejarse de las tradicionales etiquetas izquierda-derecha) sigue siendo un castillo en el aire al que cada vez le queda menos tiempo para ser ladrillo.

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